<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>La Cueva de Zaratustra</title>
	<atom:link href="http://tallerediciones.com/cuza_new/?feed=rss2" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://tallerediciones.com/cuza_new</link>
	<description>Un rincón abierto al Libre-Pensamiento</description>
	<lastBuildDate>Mon, 14 May 2012 12:27:43 +0000</lastBuildDate>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.3.1</generator>
		<item>
		<title>Cunqueiro en la &#8220;Biblioteca Castro&#8221;</title>
		<link>http://tallerediciones.com/cuza_new/?p=1493</link>
		<comments>http://tallerediciones.com/cuza_new/?p=1493#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 14 May 2012 09:37:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rafael Chacón</dc:creator>
				<category><![CDATA[destacadas]]></category>
		<category><![CDATA[Chacón]]></category>
		<category><![CDATA[Cunqueiro]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://tallerediciones.com/cuza_new/?p=1493</guid>
		<description><![CDATA[Entre 1955 e 1961, Cunqueiro publicó Merlín e familia (1955), As crónicas do sochantre (1956), Escola de menciñeiros (1960) y Si o vello Sinbad volvese ás illas (1961), que conforman una parte muy importante de su obra gallega, y que se completaría con Xente de aquí e acolá (1971) e Os outros feirantes (1974). Hay que añadir, por ser de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="images/cunqueiro.jpg">Entre 1955 e 1961, Cunqueiro publicó <em>Merlín e familia</em> (1955), <em>A</em><em>s crónicas do sochantre</em> (1956), <em>Escola de menciñeiros</em> (1960) y <em>Si o vello Sinbad volvese ás illas</em> (1961), que conforman una parte muy importante de su obra gallega, y que se completaría con <em>Xente de aquí e acolá</em> (1971) e <em>Os outros feirantes</em> (1974). Hay que añadir, por ser de esta época, la obra de teatro <em>O incerto señor don Hamlet</em> (1960)</p>
<p>Las obras en prosa muy pronto  comenzaron a ser traducidas al castellano en editoriales catalanas,AHR,Argos o Destino. Nada se dice en los créditos de cada uno de los libros del  traductor, que no  es otro que el propio Cunqueiro. Pero no son solo autotraducciones  sino que en muchas ocasiones  se hacen cambios, de palabras o párrafos, que solo un autor, no  un mero tradutor, se podía permitir. Por eso hay que considerarlas, además de traducciones, recreaciones de esas mismas obras en castellano con total responsabilidad sobre ellas de Cunqueiro.</p>
<p>En el año 2011, con motivo del centenario de Álvaro Cunqueiro, la Biblioteca Castroeditó en castellano y  en dos volúmenes titulados <em>Obra Literaria I y II</em>, las obras más importantes de nuestro autor. Los dos tomos incluyen desde <em>San Gonzalo</em> del año 1945  hasta <em>El año del cometa con la batalla de los cuatro reyes</em>, de 1974, que es su última novela. De la selección de textos y preparación de los mismos es responsable Xosé María Dobarro Paz., catedrático de Lingua Galega en la  Universidad de A Coruña. De la introducción y  de los prólogos a los dos tomos, Miguel González Somovilla, jefe de prensa  de la Real Academia Española y que prepara una tesis  doctoral sobre el Cunqueiro periodista en su etapa de <em>El Pueblo Gallego</em>. El director literario dela Biblioteca Castro es Darío Villanueva, catedrático de Literatura enla Universidad de Santiago y secretario dela RealAcademia Española.</p>
<p>En el tomo II, y bajo el rótulo de <em>Semblanzas y Narraciones breves</em>,  se incluyen <em>La otra gente</em>, <em>Tertulias de boticas prodigiosas y escuela de curanderos, y</em> también <em>Historias gallegas.</em>  Hoy  nos ocuparemos de las dos primeras y  de algunas dificultades de lectura que encontramos en ellas. Todas las citas de página que hacemos en el presente trabajo pertenecen a esta referencia bibliográfica.</p>
<h3>De <em>Escola de menciñeiros<br/>Tertulia de boticas prodigiosas</em> y <em>Escuela de curanderos</em></h3>
<p><img src="images/primera_edicion.jpg">El título completo en gallego era el de <em>Escola de menciñeiros e fábula de varia xente </em>(Galaxia 1960), que hacía referencia a las dos partes diferenciadas en que se repartía el libro. La primera contenía diez retratos de <em>menciñeiros </em> y  la segunda, cinco relatos de <em>varia</em> y <em>curiosa gente</em>,  Separaba las dos partes  <em>Novidades do mundo e fauna máxica, </em>catálogo  de animales mágicos<em> </em>entre los que estaban el <em>gatipedro</em>, el <em>tordavisco</em>, el <em>murigante</em> o el <em>bolimarte</em>. En la versión castellana, el libro  no aparece de forma autónoma, sino que se integra como segunda parte de <em>Tertulias de boticas prodigiosas y escuela de curanderos</em>. Sufre, además, varias alteraciones, como son la supresión del largo e importante prólogo de García Sabell y la dedicatoria a don Vicente Risco. Desaparece también <em>Novidades do mundo e fauna máxica</em>, y de la segunda parte del libro, <em>Fábula de varia xente,</em> solo queda el relato <em>Melle de Loboso</em> y se añaden dos nuevos como son <em>Cerviño de Moldes</em> y <em>Leiras de Vereda</em>.  <em>Licho de Villamayor</em> sale de este libro y  pasa a integrarse en la versión castellana de <em>Xente de aquí e acolá, </em> titulada <em>La otra gente</em>. También, y obligadamente, se modifica el prólogo de 1959, ya que al suprimir <em>Novidades do mundo e fauna máxica</em>,  se suprime en el prólogo la parte referida a tal relato. Por lo tanto, la versión castellana es traducción solo de una parte del libro gallego y con importantes modificaciones.</p>
<p>Nada de esto se dice en la edición castellana y  se debía  decir, pues el lector debe ser informado de los avatares y  de las modificaciones que sufre el texto desde el original gallego hasta a su definitiva versión como segunda parte de otro libro,  que tiene como primera parte <em>Tertulias de boticas prodigiosas,</em> que no fue escrita originalmente en gallego, sino en castellano.</p>
<p>Como sucedía con <em>Merlín y familia</em> hay ciertos descuidos en la traducción que van pasando de editorial en editorial.  La edición que comentamos dela Biblioteca Castro  toma el texto tal cual le llega y  da por buena la versión  de Cunqueiro sin más.  Este respeto por un original que necesita de cuidados editoriales no se entiende, ya que lo que se respeta no es solo la calidad de los textos sino también la existencia de errores muy evitables, que dificultan, a veces, la lectura. Veamos algunos casos..</p>
<p>En la página 780 aparece: …<em>montaba una pierna sobre otra, sacaba cachimba, vertía el tabaco</em>… Si observamos las otras dos  frases, en las que los sustantivos llevan  su correspondiente artículo, veremos que ese <em>cachimba</em> también lo debe llevar: &#8230;<em>sacaba la cachimba.</em></p>
<p>En la página 782, el título del relato aparece como  <em>Borrallo de Lagoá,</em>  con acento final. De la  misma manera en la primera línea del texto y también en el índice del libro en la página 673.  En los tres casos está mal acentuado, pues es <em>Borrallo de Lagoa</em>, no <em>de Lagoá</em>.</p>
<p>En la 759 está: <em>Un día cualquier Cerviño se apeó del autobús</em>… Ese *<em>cualquier</em> es un <em>cualquiera</em>.</p>
<p>En la página 798 aparece :<em> ¡En esto, y en solfeo, no tenía pareja!,</em> en el que parece que <em>pareja </em>no es el término adecuado. Tal vez <em>par</em>. El original gallego es:  ..<em>non tiña punto</em>.</p>
<p>En la página 802 escribe <em>Pedrón Cortón</em>, cuando es <em>Pedro Cortón</em>.</p>
<p>En la 807 está la frase: <em>A</em><em> un tal Folgo de Vilameán, que era prestamista, se le puso un sudor frío alternado que no le dejaba respirar, cuando ardía, cuando moría, cuando tiritaba.</em> Ordenada así la frase, parece confusa. En el original gallego  no está <em>respirar</em> y después de <em>deixaba</em> pone dos puntos: .. <em>púxoselle un sudor alternado que non o deixaba: cando ardía, cando morría, cando brixía co frío</em>.  Aquí si está más claro que ese <em>cuando </em>no es temporal sino distributivo con el significado de <em>unas veces (ardía), otras (moría), otras (tiritaba ).</em></p>
<p>Con frecuencia, en esta edición, se hace mal uso de la raya narrativa. Se coloca, a veces, en el texto corrido sin bajar línea para comenzar con ella la frase.Así en las páginas 781, 784, 785&#8230; y en muchas otras. Veamos un ejemplo en la página 786:</p>
<p><em>&#8211;¿Tenéis buscado la preñada?, les preguntó a los que venían a solicitarle sus servicios.</em></p>
<p>Detrás de <em>preñada </em>y antes de <em>les preguntó</em> debía ir la tal raya.</p>
<p>En la página 807 aparece:</p>
<p><em>El gallego no oía al negro, por mucho que le gritara. Hasta que al fin le dijo: &#8211;¡Háblame negrito por la otra oreja, que por esta ya ves que me está brotando un cerezo.</em></p>
<p>Habría que bajar línea cuando comienza el diálogo, después del verbo de lengua del narrador,  <em>dijo</em>.</p>
<h3><em>La otra gente</em></h3>
<p><img src="images/escola.jpg">Con <em>Xente de aquí e de acolá</em> continúa Cunqueiro  sus catálogos de retratos de tipos gallegos que había comenzado en el año 1960 con <em>Escola de menciñeiros</em> y que después continuará con <em>Os outros feirantes</em>, y, ya en castellano, con <em>Historias gallegas</em>,  relatos emitidos por diversas emisoras  de radio entre 1981 e 1982.</p>
<p><em>Xente de aquí e acolá</em> tomó en castellano el título de <em>La otra gente</em> y fue traducido por Cunqueiro con resultados parecidos a los de  <em>Merlín e  familia</em> y a los de <em>Escola de menciñeiros,</em> tal como dijimos antes.  La Biblioteca Castro, como en las obras anteriores, respeta escrupulosamente el texto de Cunqueiro, tanto que incluso respeta errores incomprensibles. Ya fuese por las prisas de Cunqueiro o  por el poco cuidado editorial,  el libro contiene  cosas que en ocasiones impiden o dificultan la lectura. Es extraño, dados los miles de admiradores de Cunqueiro, y entre ellos muchos lectores  de importancia, que no diesen noticia de este hecho en las obras de Cunqueiro traducidas por el mismo. Veamos algunos casos.</p>
<p>En la página 611 aparece: …<em>desperté y salí a si lo encontraba</em>… donde falta el verbo <em>ver</em>  ya que es … <em>salí a ver si lo encontraba</em>. En gallego es : …<em>saín a ver si o atopaba</em>.</p>
<p>En la 613 se habla de un tal <em>Mouriz</em>, pero más abajo aparece citado erróneamente como <em>Muñiz.</em></p>
<p>En  la página 630,  se relata cómo una gran tormenta convierte la llanura en río, inunda las casas y arrastra todo consigo, también una cuna con un niño dentro. Se dice allí: <em>La cuna navegó río abajo, y en ella, a los pies de Manuel, que no le quitó ojo al niño hasta que la cuna embarrancó entre dos abedules</em>. Puesta así, la frase no tiene sentido porque falta el sujeto de ese verbo <em>quitó</em>, que es una <em>rata </em>que no aparece en el texto castellano, si en el original galego: …<em>e aos pés de Manuel, iba una rata, que non lle quitou ollo ao neno</em>.Ahora si hay sentido.</p>
<p>En la 631 se dice: … <em>hablaba mucho de Weyler y de unas botas que tenía cuando murió por última vez en Cuba.</em>  En el original gallego se escribe:  …<em>cando mandou por derradeira vez en Cuba</em>. El error está en esa inexplicable traducción de <em>mandou</em> por <em>murió.</em></p>
<p>En la página 633, apropósito del fusilamiento de Ferrer i Guardia, se dice de Pascuas de Lurres:  <em>Pero lo que mejor dominaba, en materia de discos, era el fusilamiento de Ferrer, con la voz de la compañera, y las descargas</em>. No sabemos a qué pueda referirse con eso de la voz de <em>la compañera</em>. El texto gallego no aclara nada, ya que es muy distinto. Allí  se dice: …<em>pero o que domiñaba mellor era o disco dos fusilamento de Ferrer, e as descargas saíanlle oito ou dez.</em></p>
<p>En la 639 hay una errata de imprenta en la frase: <em>Una mano del hombre aquello agarró fuertemente</em> que debe pasar a : U<em>na mano del hombre aquel lo agarró fuertemente</em>.</p>
<p>En la 642 aparece: … <em>y era muy hábil en hacer braseros para asar dulces castañas de allí, en pleno. Lo que los gallegos llaman magosto</em>. El texto está trunco y le  falta un sustantivo que acompañe a ese adjetivo <em>pleno</em>  y debe de ser  <em>otoño</em>  Quedaría la frase: <em>Para asar dulces castañas de allí en pleno otoño.</em> En gallego el texto es muy distinto y nada nos aclara. Allí pone: …<em>e sempre aos rapaces lles facía un magosto</em>.</p>
<p>En la página 648 está : …<em>hábil en poner cebos a los tejones</em>… Ese <em>cebos</em> en el original  gallego es <em>cepos</em>, que es lo que corresponde en castellano.</p>
<p>En la misma 648 escribe: …<em>tenía, como el rey de Escocia que viene en Villo, bermeja media cara.</em> Ese <em>Villo</em> es en realidad el gran poeta francés del siglo XV  François  Villon, el de la balada de las damas de antaño.</p>
<p>En la página 669 se habla de una tal <em>Elisa Moirtón y Agüera</em>, que es  <em>Elisa Moirón y Agüera</em>, tía abuela de Cunqueiro y hermana de <em>Sergio Moirón y Agüera</em>, que también  aparece citado en la página 567 y  en la 618. De él e de su madre, dice Cunqueiro  que aprendió todo lo que sabía de bien narrar. Doña Elisa y don Sergio Moirón vivían en la casa de Moirón, en Riotorto de Lugo.</p>
<p>Otras dificultades de lectura provienen de ciertas elecciones léxicas que Cunqueiro hace en su castellano. Así en la página 559 escribe: <em>Por fin un día, en una tierra holgando, en uno de aquellos oteros de la ribera del Lea</em>… No se entiende ese gerundio de <em>en una tierra holgando.</em> La frase en gallego es: <em>…nunca terra de folgado</em>… que sí tiene sentido. <em>Folgado</em> según el  DRAG (1997) es:  <em>En descanso, en folga, [terra de labor] </em>. Por lo tanto son unos barbechos y  no otra cosa. En este mismo libro, Cunqueiro traduce <em>folgados</em> por <em>rozadas.</em></p>
<p>En la página 633 aparece: <em>El señor cura de Ribeira había acudido a despacharlo y Pascuas pidió que lo permitiese confesar a toque de tambo</em>r. Pparece que la frase debía ser: …<em>le permitiese confesar</em> (o <em>confesarse</em>).</p>
<p>En la página 658, al referirse a un jarro que habla, Cunqueiro escribe: <em>Herdeiro se asustó y no le quería tocar</em> con un <em>le </em>aplicado a cosas y no a personas, que si no es error es ultracorrección. En gallego había escrito correctamente: …<em>non o quería tocar</em>.</p>
<p>En la página seguiente, la 634, está: <em>¿Y de dónde, sino, le iba a venir el nombre</em>. Ese *<em>sino</em> debe ser un <em>si no</em>, ya que no es adversativo. En gallego aparece el condicional bien escrito  <em>se non</em>, separado.</p>
<p>En la 639 se dice: <em>Braulio de Regadas, cando librara de las faenas del campo, se dedicaba a la caza de la nutria</em>. Ese <em>librara </em>debe ser un <em>libraba,</em> un imperfecto de indicativo tal como aparece en el texto gallego: ..<em>cando tiña de vagar, adicábase á caza da lontra.</em></p>
<p>En la 644 aparece.: <em>El contrabandista le regaló a Couto una maleta de doble fondo que había usado en los días en que pasaba la frontera, y con un anteojo de larga vista</em>. No está bien <em>regalar</em> […] <em>con un anteojo de larga vista</em>, ya que el verbo <em>regalar </em>en castellano non rige la preposición <em>con</em>, que habría que suprimir: <em>El contrabandista le regaló una maleta</em>  […] <em>y un anteojo</em>… El verbo gallego era <em>agasallar</em> que sí rige esa preposición. La frase gallega es:  <em>A</em><em>gasallou a Couto cunha maleta […] e cun anteollo de larga vista.</em></p>
<p>En la 646 aparece un: …<em>y Barbas pensó en perrillo</em> que debe  ser: …<em>pensó en un perillo…,</em> que traduce el gallego: …<em>pensou nun canciño</em>…</p>
<p>En la página 647 se dice de unas zuecas : …<em>les puso una sobresuela de llanta</em>. La <em>llanta</em> es la parte metálica de la rueda de un coche, sobre la que va el neumático, y sobre este, la cubierta, Aquí  se refiere á cubierta, que era de caucho. El error viene ya del gallego, donde está también <em>llanta</em> y con este sentido.</p>
<p>Finalmente, hay que decir que convendría revisar en esta obra el uso de las cursivas. Por ejemplo, en la página 552 se cita en cursiva a <em>Los Liñas</em> tres veces, pero en la página 554, y en el mismo relato, se citan a esos mismos <em>Liñas</em> cuatro veces y ya no va en cursiva.Así varios casos./p></p>
<p><strong>Cunqueiro, Álvaro</strong>:  <em>Obra Literaria I y II</em>.  Biblioteca Castro. Madrid, 2011 (90 euros na librería Visor de Donoso Cortés semiesquina con Isaac Peral. Madrid)</p>
<p><br/><br/><br/></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://tallerediciones.com/cuza_new/?feed=rss2&#038;p=1493</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Xosé Manteiga Pedrares: In Honorem</title>
		<link>http://tallerediciones.com/cuza_new/?p=1478</link>
		<comments>http://tallerediciones.com/cuza_new/?p=1478#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 26 Apr 2012 15:58:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Luis Cochón</dc:creator>
				<category><![CDATA[destacadas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://tallerediciones.com/cuza_new/?p=1478</guid>
		<description><![CDATA[In Honorem Foi un profesor dignísimo, verdadeiro mestre que a algún de nós marcounos a vida intelectual para sempre. Accesible. Aconsellador, guieiro das nosas aptitudes. Oíanos, que máis queriamos, no medio de todo aquel silencio habido. Escoitábanos mesmo con compracencia e agrado. Que é Filosofía?, o texto de Ortega, se cadra un pretexto para as propias cavilacións do profesor Manteiga, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h1><em>In Honorem</em></h1>
<p><img src="http://www.tallerediciones.com/cuza_new/images/manteiga.jpg" alt="" />Foi un profesor dignísimo, verdadeiro mestre que a algún de nós marcounos a vida intelectual para sempre. Accesible. Aconsellador, guieiro das nosas aptitudes. Oíanos, que máis queriamos, no medio de todo aquel silencio habido. Escoitábanos mesmo con compracencia e agrado<em>. Que é Filosofía?</em>, o texto de Ortega, se cadra un pretexto para as propias cavilacións do profesor Manteiga, tan dotado para a historia da Filosofía e do pensamento. E máis aínda para o diálogo socrático.</p>
<p>—“Siga vostede a pensar”, puido dicirnos, na medida en que precisabamos ir máis aló, rodeando, preguntando, naquela alegoría da toma de Xericó, ás envoltas, sete voltas, ata que as murallas da cidade, os muros do saber, íanse derrubando, persuadidos nós, polo profesor, de competencia exemplar. Nada ten habido na súa vida que non fora disposición para a exemplaridade.</p>
<p>Era o profesor máis querido de tódolos que tiñamos, algún túzaro incluído. Foi o primeiro en propiciar os seminarios que levaba, a maiores das clases. Bastantes de nós expuxemos algunha ponencia. Quixo ser amigo dos seus alumnos. Benzón para el. Dei con el dous anos de filosofía, nos cursos comúns, 1963 e 64, no vello caserón, pousado e poulado, na praza da Universidade, despoxada xa da Minerva de Ferreiro, no plinto, e nas aulas, de outras intelixencias cuxa ausencia fora decretada por instancia sumarísima, quedándonos nós naquela terra erma, W<em>aste Land</em>: esa decrepitude.</p>
<p>Foi el, o mestre Manteiga Pedrares, fundador da Escola do Preguntoiro. Como haber, máis doado nome, para acoller a aqueles alumnos que queiran seguir teimando na teoría do pensar? A Escola do Preguntoiro, tan expresiva na súa onomástica, como alicerce do noso pensamento galego? A dialéctica está no voo, na pregunta; nunca na captura ou posesión. Porque a caza de amor é de cetraría.</p>
<p>Sabido é que a ignorancia é o último que se perde, non a esperanza, que o meu mestre nunca perdeu, nin neste derradeiro camiño por onde se vai esvaecendo.</p>
<p>Propoño que a presidencia perenne da escola filosófica, vaia por sempre unida á figura inmarcesible de don Xosé Manteiga Pedrares, ninguén mellor.</p>
<p><br/><br/></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://tallerediciones.com/cuza_new/?feed=rss2&#038;p=1478</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El día que compré 6 Kg. de Mingotes</title>
		<link>http://tallerediciones.com/cuza_new/?p=1461</link>
		<comments>http://tallerediciones.com/cuza_new/?p=1461#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 06 Apr 2012 14:33:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jose Antonio Durán</dc:creator>
				<category><![CDATA[destacadas]]></category>
		<category><![CDATA[Historias del Rastro]]></category>
		<category><![CDATA[Mingote]]></category>
		<category><![CDATA[Mingotes]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://tallerediciones.com/cuza_new/?p=1461</guid>
		<description><![CDATA[HISTORIAS DEL RASTRO Sí, han leído bien. No hablo de lingotes. Aunque éstos fueran de oro, los vería como se ven tantas otras cosas del Rastro. Con cierta curiosidad; pero con desapego. No hubiese perdido mi tiempo en tantearlos… Aquel día compré mingotes, y ni siquiera eran originales. Sin embargo, al cerrar la operación, sentí gran contento. Por mi hallazgo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h1>HISTORIAS DEL RASTRO</H1></p>
<p><img src="http://www.tallerediciones.com/cuza/images/contenidos//don_quijote.jpg">Sí, han leído bien. No hablo de <em>lingotes</em>. Aunque éstos fueran de oro, los vería como se ven tantas otras cosas del Rastro. Con cierta curiosidad; pero con desapego. No hubiese perdido mi tiempo en tantearlos…</p>
<p>Aquel día compré <em>mingotes</em>, y ni siquiera eran originales. Sin embargo, al cerrar la operación, sentí gran contento. Por mi hallazgo y por Antonio Mingote.</p>
<p>Era una mañana como cualquier otra. Mi recorrido, el de siempre. No fue un vendedor nuevo o en una tienda especial. Estaban en uno de tantos comercios de toda venta, característicos de este mercado.</p>
<p><br/><br/><br/></p>
<p>A la vista de todo el mundo, yacían en una vieja maleta, abierta de par en par. Una maleta corriente y moliente. De las que usaban los últimos emigrantes a América y los primeros europeos. Yo mismo llegué a mi primera pensión en el Madrid de 1963 con una de esas maletas.</p>
<p>Tampoco sabría decirles si había mucha o poca gente en la tienda, porque –nada más entrar- los mingotes atrajeron toda mi atención.</p>
<p>Eran, en efecto, los clásicos chistes que publicaba a diario en <em>ABC</em>, recortaditos con todo mimo, cuidando que figurara el día, mes y año en que se publicaron en el periódico. Cogidos en faja por una goma, traían el vago recuerdo de los billetes bancarios en las viejas películas de policías y ladrones.</p>
<p>Apenas comprobado que no se trataba de una repetición del mismo chiste sino de una gama sin fin de irrepetidos, inicié el regateo:</p>
<p><img src="images/mingote01.jpg">-Cuánto quiere por eso.</p>
<p>-¿Con maleta o sin maleta?</p>
<p>-Si tiene unas bolsas para guardarlos con cuidado, sin maleta.</p>
<p>-¡¡Qué bien!! Cuente con ellas. Yo mismo se lo colocaré todo con cuidadito, tal como me dice. Además, le hago un buen descuento, por la maleta. Varios clientes quisieron comprármela…. Ya sabe usted. A la gente estas maletas le traen recuerdos…</p>
<p>Preguntaban por la maleta. No lo hacían por los mingotes. ¡Menos mal!.</p>
<p>No les diré como continuó el regateo ni cuánto me costaron (bastante competencia tengo). Paso a explicarles por qué me alegré de tal manera.</p>
<p>Desde hace cuarenta años, cuando iniciaba mis estudios sobre humorismo (gráfico y literario), tuve predilección por el trabajo cotidiano de Mingote.</p>
<p>De los humoristas gráficos españoles de posguerra es, para mi, sin comparación posible, el que mejor me recuerda a los clásicos. Como Apa, Bagaría o Castelao, es de los rarísimos humoristas capaces de autonomizar su sección, atentando incluso (y con frecuencia) contra la línea editorial de ABC.</p>
<p>Los llamados humoristas de hoy no me parecen tales. Apegados al editorialista de sus respectivos medios de comunicación, ilustran la línea editorial. No despiertan casi nunca mi interés. No les veo gracia, ni segunda intención. Ni a ellos ni a los editorialistas, agentes cotidianos éstos de la incomunicación archipolitizada que nos deprime como ciudadanos.</p>
<p>No sé si es cierto o es leyenda lo que voy a contarles, porque yo sólo leía ABC cuando viajaba en avión. Hace bastantes años que, dadas las desventuras sufridas en los aeropuertos, dejé de practicar ese deporte, y de seguir a Mingote por lo tanto.</p>
<p>En esos viajes, sin dudarlo, siempre pedía el diario de los Luca de Tena. Por dos motivos, humorísticos ambos. Uno de humor blanco, por así decir, y otro de humor negro. Empezaré la explicación por éste último.</p>
<p><img src="images/mingote02.jpg">Reconozcámoslo. Nunca hubo esquelas en España como las del viejo ABC de los Luca de Tena.</p>
<p>Era un un gozo leer lo que en ellas se decía de las vidas, títulos y negocios de sus difuntos habituales.</p>
<p>Un amigo tuve que se hizo viejo esperando a que ABC diera la esquela de Francisco Franco.</p>
<p>Pues bien: se cuenta que, por veces, cuando el chiste de Mingote contradecía de manera intolerable la línea editorial, los directores no lo echaban al cesto de lo impublicable. El mingote salía, sí señor; pero con los muertos del día. En medio de las esquelas. ¡Qué maravilla!</p>
<p>Si es cierta la leyenda, hay que reconocer que en este periódico, nacido liberal, pasado de rosca después como monárquico, liberal o autoritario, había una sabiduría regia en gags de humorismo. Nos ayuda a entender por qué, con Mingote, llegaron a compartir honores de estrellato dos gallegos con excelente cepa de humoristas: Wences Fernández Flórez y Julio Camba.</p>
<p>Sólo en avión me permitía ese lujazo de gozar de las esquelas y del chiste de Mingote, también por falta de tiempo.</p>
<p>Excelentísimo periódico, desde sus primeras salidas, ABC resulta agotador para los investigadores. Con gran paginación, debido al elegante formato antiguo, magníficas páginas gráficas, incontables colaboraciones y noticias, la consulta de cada número se hace inacabable. Entenderán en definitiva mi contento.</p>
<p>Había comprado un filón de ¡30 años 30!, todos con fecha, ordenados mes a mes, y prendidos en fajas. ¡1954-1984!, dispuestos para mi propio estudio del humorista.</p>
<p>Y también me alegré por Mingote, sí señores.</p>
<p><img src="http://www.tallerediciones.com/cuza/images/contenidos//bagaria-mingote.jpg">Me alegró, porque le alegraría mucho comprobar –con obras, que son amores- la devoción de ese anónimo lector diario de sus chistes. Fiel hasta el extremo de comprar el periódico para recortarlos y repasarlos, dejándolos en aquella vieja maleta. Como un tesoro. Para goce de sus descendientes.</p>
<p>Mal sabía ese amante que el destino de los amores va a dar al Rastro con enorme frecuencia. Y sepa Dios si no volverá allí mi propia colección de los seis kilos con el andar del tiempo.</p>
<p>Mi contento por Mingote también va ligado a un recuerdo personal del admirado personaje.</p>
<p><br/></p>
<p>En 1983, cuando Javier Solana y Nacho Quintana confirmaron el encargo que me había hecho Javier Tusell para que sacara adelante el homenaje del Ministerio de Cultura español a Luis Bagaría, comencé a formar mi equipo de exposiciones de toda la vida: Eugenia Alcorta, Eugenio Gallego, el inolvidable Martín Bartolomé… En los antiguos bajos de la Biblioteca Nacional, donde estaba la sala más brillante y luminosa de Madrid, montamos e inauguramos la Exposición Bagaría en mayo de ese mismo año.</p>
<p>ABC, casi sin dejar respiro, sacó la viñeta de Mingote. Un sombrero saludaba la autocaricatura de Bagaría, con una sóla palabra, explicativa del sombrerazo: “¡Chapeau!”.</p>
<p>No lo decía por nosotros, estaba claro. Pero como si lo hubiera dicho…</p>
<p>Un día de junio del aquel año, no sé por qué, llamé por teléfono a casa de Antonio Mingote. Se puso su mujer. Al darme a conocer, me dijo de inmediato:</p>
<p><img src="images/mingote.jpg">-Se lo pido por sus muertos, señor Durán, clausuren de una vez esa exposición. ¡Es nuestra ruina!. Mire usted. Cada día, Antonio invita a comer amigos y más amigos. Sólo para pasarse con ellos a visitarla. ¡Se imagina!</p>
<p><br/></p>
<p>Gracias, Antonio, por habernos hecho reír hasta de la tristeza. Te estudiaremos. Será la manera de no olvidarte nunca.</p>
<p><br/></p>
<p><br/></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://tallerediciones.com/cuza_new/?feed=rss2&#038;p=1461</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La retranca y los caracteres nacionales</title>
		<link>http://tallerediciones.com/cuza_new/?p=1443</link>
		<comments>http://tallerediciones.com/cuza_new/?p=1443#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 12 Mar 2012 11:34:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rafael Chacón</dc:creator>
				<category><![CDATA[destacadas]]></category>
		<category><![CDATA[retranca]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://tallerediciones.com/cuza_new/?p=1443</guid>
		<description><![CDATA[El término común para designar la correa que pasa por debajo de la cola de las cabalgaduras y que se une a la silla o a la albarda para impedir que estas no resbalen hacia delante era, primitivamente, un derivado del árabe tafar que pasó al gallego como atafal, atestiguado ya en los Cancioneros medievales; al leonés como atafarra; al [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="images/retranca-rev.jpg">El término común para designar la correa que pasa por debajo de la cola de las cabalgaduras y que se une a la silla o a la albarda para impedir que estas no resbalen hacia delante era, primitivamente, un derivado del árabe <em>tafar</em> que pasó al gallego como <em>atafal,</em> atestiguado ya en los Cancioneros medievales; al leonés como <em>atafarra</em>; al castellano como <em>atafarre </em>o <em>tafarre</em>, más tarde <em>ataharre</em>; y al catalán como  <em>tafarra.  </em>No es extraño, pues el léxico referido al caballo es en gran parte de procedencia árabe en las lenguas peninsulares.  Piénsese, por ejemplo, en  castellano, en términos como  <em>acémila, aciones, albarda, alforjas, arreos, arriero, arnés, jaeces, jinete, ronzal, zahones, zaíno</em>… Pero, poco a poco, una nueva palabra va a entrar en competencia con <em>ataharre, atafarra, tafarra o atafal.</em> Esa palabra  es <em>retranca</em>.<br />
<br/></p>
<h1>Retranca, reretranga, retranga, ataharre, atafal</h1>
<p>El romance en que primero se atestigua es en catalán en la forma antigua de <em>reretranga</em>, que más tarde por haplología se reduce a <em>retranga.</em> En las <em>Disposicions sumptuarias</em> de Barcelona de 1330 se dice que nadie lleve <em>cella ne fre ne pitral ne retranga en que haje obras de fil daur o dargent.</em> Ese prefijo <em>rere</em>- aparece en otras formas catalanas que llegan a nuestros días como <em>rerefons </em>(trasfondo) o <em>rereguarda</em> (retaguardia). Esto nos obliga a pensar que el prefijo que aparece en <em>reretranca</em> o <em>retranga</em> no viene  de un <em>re</em>- latino sino de un <em>retro</em>-, que en zonas pirineaicas y en castalán pasa a <em>rere</em>-  y luego a <em>re</em>- con el significado de cosa o lugar que está detrás de otra, tal como aparece en<em> recámara, retablo, reojo, rebotica, recocina…</em>  Si consultamos el CORDE (Corpus Diacrónico Del Español) nos dice que <em>retablo</em> se registra  hacia 1396, <em>recámara </em>hacia 1498,  <em>rebotica</em>, hacia 1619, <em>reojo</em> hacia 1646. <em>Recocina</em> es mucho más moderna, de finales del XIX.  Corominas dice que todas ellas se registran tardíamente en castellano y que están todas antes en catalán, por lo que sería muy posible que fuesen catalanismos en  castellano. Es más, este grupo de palabras es apenas productivo en castellano, tal vez porque ese <em>re</em>-, con el significado lugar posterior no sea genuino, sino una importación. En castellano el sufijo <em>retro</em>- tiene descendientes en palabras como  <em>redopelo</em> (ya en don Juan Manuel, hacia 1337-48. <em>Libro de la caza</em> ) con el significado de <em>a contrapelo</em>. También el adverbio <em>arredro</em> con el significado de atrás, hacia atrás, y el verbo <em>arredrar </em>que significa  <em>atemorizar o echar atrás</em>. Está <em>retro</em>- en  <em>redrojo, redruejo</em> o <em>ridruejo</em>, que es el racimo que dejan atrás los vendimiadores. En gallego-portugués  está <em>arredar</em>,  hacer ir hacia atrás, y <em>derradeiro,</em> que vale por último de una serie. Por lo tanto <em>retro</em>-<em>,</em> no puede dar en castellano ni gallego-portugués <em>re</em>-, como sí lo hace en catalán.</p>
<p>Pero tenemos otro grave problema para explicar <em>retranca </em>desde el catalán. Si el primer elemento de esta palabra es <em>re</em>- y el segundo <em>tranga </em> o <em>tranca</em>, este último en absoluto es catalán, donde <em>tranca</em>, con el valor de barra de madera,  es palabra muy moderna y evidente castellanismo. <em>Retranga</em> en catalán tiene que ser un préstamo de zonas próximas a Cataluña, en lugares donde se empezó a usar la <em>retranca</em>  en las caballerías. Corominas dice que esa zona muy bien puede ser la de los Pirineos occidentales, cuya <em>retranca</em> no era aún una correa de  cuero o cáñamo, sino un arco de madera. Resulta, sin embargo, difícil de aceptar que a un arco de madera se le pueda llamar tranca. Tal vez pueda ser otra cosa.</p>
<p>Si nos atenemos a las definiciones de <em>recámara</em> o <em>rebotica</em>, veremos que no son la <em>cámara</em> o la <em>botica de atrás</em>, sino <em>lugar que hay detrás de la cámara o de la botica</em>. Si esto es así, <em>retranca</em> es algo que hay detrás de la <em>tranca</em>, no la <em>tranca de atrás</em>. En este caso, <em>tranca</em> vendría a significar <em>anca</em> o <em>zanco</em>, aquello con que el animal da el paso o zancada. Ayuda a esto el que en algunos lugares de Extremadura <em>tranco </em>signifique pernada o cada una de las grandes ramas de un árbol. En Cantabria <em>tranco</em> es cada una de las piedras que sirven de vado para pasar un río, es decir, cada uno de los apoyos  para dar los pasos obligados. En Ribagorza <em>tranc</em> es el conjunto de escalones de un campanario, que equivale a  los pasos que hay que dar para subir  al campanario. Quevedo en <em>La hora de todos y la Fortuna</em> <em>con seso</em>, al hablar de la carreta de un afilador, dice que es <em>un edifico de cuatro trancas</em>, es decir, de cuatro patas o barras. <em>Trancada</em> vale por zancada o paso largo y <em>trancar</em> es dar trancos o pasos. <em>Tranco</em> está vivo  en  frases como <em>ir al tranco, perder el tranco, de tranco en tranco, tranco a tranco, a tranco manso, a tranco firme, a tranco ganador, en dos trancos</em> (muy cerca) o <em>tranco de pollo</em> (paso muy corto). En el <em>Diablo Cojuelo</em> de 1641, que se divide en <em>trancos</em>, no en capítulos, de Vélez de Guevara aparece la frase <em>apurar el tranco</em> y el adjetivo <em>cojitranco</em>, que parece bastante expresivo.<br />
<br/></p>
<h1>Extensión de la palabra retranca</h1>
<p><img src="images/retranca.jpg">El primer registro de la palabra <em>retranca</em> en castellano es de1 403, según Corominas, en un documento procedente de Aragón. Casi por las mismas fechas aparece ya en el C<em>ancionero de Baena</em>. Covarrubias en su <em>Tesoro de la lengua castellana</em> (1611) da ya la variante <em>arritranca</em>, y registra también <em>ataharre</em> junto con <em>grupera</em> o <em>gurupera</em>, préstamo reciente en aquel entonces en el castellano.</p>
<p><em>Retranca</em> y sus variantes (<em>ritranca, arratranca, arretranca, arritranca</em>…) comienza pues a enfrentarse con <em>ataharre,</em> en el dominio castellano, y con <em>atafal </em>en el domino gallego-portugués. En el dominio catalán <em>reretranga </em>o <em>retranga</em> entra en colusión con <em>tafarra</em> y con <em>rabasta</em>,  pero con peor suerte  ya que <em>rabasta</em> es hoy en día el término que  prefieren los diccionarios catalanes. Sin embargo, desde el catalán de Alguer <em>retranga </em>pasó al sardo donde encontramos <em>arratranga,</em> e incluso <em>latranga </em>o <em>litranga</em>. En Cerdeña está también <em>arretranga</em> y <em>retranga.</em></p>
<p>A partir de su significado originario <em>retranca</em> fue tomando otros, como, por ejemplo, el de freno ya no solo de la cabalgadura, sino también del carro. Así se puede encontrar en Andalucía y en Cuba, Perú o Colombia, donde <em>retranca </em>es sinónimo de galga del carro. Incluso en Yucatán llega a significar freno de los molinos de viento, y en Guatemala puede designar la marcha reductora de los vehículos 4&#215;4 o todoterreno. En Canarias <em>retranca </em> hace referencia al freno de mano de un tranvía.</p>
<p>En el catalán de Valencia podemos encontrar frases como <em>anant a la retranga</em>, en el sentido de ir detrás de, seguir. Lo mismo en Andalucía, en Argentina y Chile, donde además<em>, hacer retranca</em> quiere decir apartase, separarse de algo. <em>Ir a la retranga</em> es negarse a hacer algo, poner obstáculos a algo. <em>Tirarse a la retranca</em> es dejar de hacer algo o trabajar de forma simulada.</p>
<p>En fútbol y en Argentina <em>jugar a la retranca</em> es jugar atrás, jugar a la defensiva. Con este sentido lo podemos encontrar también en Brasil, en donde, <em>retranca</em> puede significar simplemente defensa, no ya defensiva.<br />
<br/></p>
<h1>La retranca y la tranca</h1>
<p>Encontramos también <em>retranca</em> con el valor de <em>tranca</em>, palo grueso y firme. Aquí el prefijo <em>re</em>-  no tiene el valor de lugar trasero, de atrás, sino el intensivo que refuerza el significado primitivo. Así en Medina del Pomar (Burgos) la Puerta de Oriente en la Edad Media tenía <em>dos hojas ferradas de roble que cerraba la villa tras la queda con cabrestantes y cadenas, tranca y retranca</em>. Es el significado primero de <em>atrancar</em>, el de  cerrar algo, una puerta o una ventana,  con una tranca. También, en Fuente del Arco (Baja Extremadura) se llama <em>retranca </em>a la simple tranca de la puerta.</p>
<p>Esta  <em>tranca</em> o <em>retranca</em> puede ser madera, pero también de hierro. En Arjona (Jaén ) se llama <em>retranca</em> a una barra de hierro con un extremo en forma de gancho que sujeta la puerta. En Torredonjimeno, también en Jaén, una <em>retranca </em>es una estaca. En el léxico marítimo se llama, ya desde el XVI, <em>retranca </em>a una de las vergas del mástil de mesana, también registrado en portugués.</p>
<p>En gallego encontramos en el <em>Diccionario galego-castelán</em> de Carré Alvarellos  de 1951 una <em>retranca</em> que viene a ser: <em>Madero del potro de herrar entre dos columnas posteriores, donde se apoyan las patas traseras del ganado</em>, definición que será luego repetida por otros diccionarios, pero como ya veremos la Normativa de ILG-RAG no registra. En este caso el sufijo <em>re</em>- tanto puede interpretarse como intensivo para significar tranca grande como el de locativo de lugar de atrás de  otro, pues en verdad que aquí <em>retranca</em> es una tranca de atrás o trasera. En el <em>Glosario de voces galegas de hoxe </em>(1985) de Constantino García se da <em>retranca</em> como variante de <em>tranca</em> y <em>retrancar </em>como variante de <em>trancar</em>.  En el <em>Vocabulario de San Jorge de Piquín</em> de Anibal Otero,  <em>retrancar </em>vale por: <em>Detener un carro atravesándole un palo delante de las ruedas. Poner algún obstáculo a una caballería para que no ande</em>.<br />
<br/></p>
<h1>Retranca en los diccionarios de castellano y de gallego</h1>
<p>En castellano, desde su primer registro hasta finales del siglo XX, los significados de <em>retranca</em> tienen que ver o con la correa o cincha del caballo tantas veces citada, o, como acabamos de decir con <em>tranca,</em> palo grueso y firme. La creación de segundos significados por metáfora es cosa tardía. En Asturias, en  el valle del Nalón, encontramos algunas valoraciones morales peyorativas, ya que <em>retranca </em>puede significar persona poco agraciada o retrasada. En tierras de Soria, la frase: <em>Ya se le bajó la retranca</em> vale por: <em>Ya se le pasó el mal genio</em>.  En el DRAE no encontramos <em>retranca </em>con valor de intención disimulada u oculta hasta la vigésima edición de ¡1984! y como quinta y última acepción. Antes vienen las de correa del caballo; línea retrasada en una batida de caza; en Andalucía, freno del carro; en Colombia y Cuba freno de distintos carruajes. Hay que esperar hasta la vigesimosegunda edición de 2001 para que se invierta el orden y se dé como  primera acepción, por ser la más usada, la de intención oculta o disimulada. De todas maneras extraña la tardía aceptación de esta palabra con este significado, tal vez por considerarlo ajeno al castellano y ser un posible galleguismo. En esta lengua ya Marcial Valladares registra en 1884, cien años antes, un <em>retranqueira</em> como trastienda, o cautela en el decir y obrar</p>
<p>En el Gran <em>Diccionari de la llengua catalana</em> del Institut d´estudis Catalanes, admite <em>retranca </em>y <em>retranga</em>,. El primero como castellanismo y el segundo como genuino catalán, pero nunca con el significado de intención disimulada u oculta. En <em>retranga</em> solo se dan  como sinónimos <em>tafarra </em>(antiguo) y <em>rabasta</em>. Tampoco encontramos <em>retranca</em> con este  significado  eusquera.  En Hispanoamérica apenas  hay casos de <em>retranca</em>  con esta acepción, salvo en Argentina, y tal vez, como cosa de “gallegos”.</p>
<p>En el diccionario portugués de Porto Editora se registra <em>retranca </em>no solo como correa del caballo sino también como <em>retraimento, reserva</em> o como <em>individuo tímido e pouco sociavel</em>. <em>Estar ou ficar na retranca</em> significa desconfiar y  <em>pôr-se na retranca, tomar cuidado, desconfiança</em>.  Aunque en portugués <em>retranc</em>a parecer ser un préstamo del castellano, esta última acepción del Porto Editora se aproxima a algunas otras como las que hemos citado más arriba del  Valle del Nalón o de Soria. Estas acepciones de mal genio, retraso o escaso de gracia corporal son todas negativas y parecen ser las primeras metáforas derivada de <em>retranca</em>.</p>
<p>La metáfora que hace que <em>retranca</em> pase a significar intención oculta y disimulada  se forja a partir del prefijo <em>re</em>- locativo que vale por  lugar de atrás de otro, lugar que este primero oculta. Actuar o hablar con <em>retranca </em>es <em>hablar </em>o <em>actuar por detrás. </em>Y es, en origen, una metáfora  peyorativa. Hablar con segundas intenciones, con ocultamiento o simulación de algo que está por detrás de lo que literalmente se dice, en principio, no puede ser caracterizado más que como rasgo negativo de quien así habla. No hablar claro parece incumplir uno de los primeros requisitos del coloquio. Quien así habla no es de confianza.<em></em><br />
<br/></p>
<h1>La retranca y los gallegos</h1>
<p><img src="images/castelao3.jpg">¿Y de quién o de quiénes se podía decir que hablaban con  <em>retranca</em>? Pues no cabe duda que de los gallegos y todo a partir del siglo XVI, no antes, cuando en la lengua y literatura castellana el calificativo de <em>gallego</em> comienza ser claramente negativo. Es la época de  de la expulsión de los judíos, de las primeras ordenanzas contra gitanos, de la limpieza de sangre, dela Inquisición… Es también la época de la primeras migraciones importantes de los gallegos a plazas castellanas, no solo a la siega, sino como criados, mozos de cuerda, aguadores, recaderos, pícaros de cocina… los peores oficios que se podían encontrar. Y además hablaban en una lengua que no se entendía, y no se entendía por no castellana ni portuguesa, sino por ser mestura  o degradación de ambas, impura, como creían.</p>
<p>Ese gallego que es pobre y no se le entiende al hablar, es además desconfiado,  contesta preguntando, es tacaño, sus mujeres son amas de cría, criadas  cuando no prostitutas… No vamos a repetir aquí lo tantas veces repetido sobre la valoración negativa del <em>gallego</em> y los <em>gallegos</em> en la Corona de Castilla, y más tarde en América. Los ejemplos en la literatura, en los refranes, en el habla coloquial  o en los  chistes de uno al otro lado son más que abundantes. Llegan hasta nuestros días. <em>Retranca </em>es, pues, palabra que  define lo gallego  en Castilla y, dejémoslo muy claro, de forma peyorativa .</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Con esto queremos hacer notar, además, que:</p>
<p>1.- La palabra <em>retranca</em> es seguramente un préstamo en castellano proveniente de los Pireneos aragoneses que acabará desplazando a <em>ataharre.</em></p>
<p>2-. Del castellano pasó al gallego,  y desplazará a <em>atafal,</em> que era la palabra genuina.</p>
<p>3. La invención de la metáfora de <em>retranca</em> como hablar con segundas o con disimulo es una invención castellana para caracterizar al gallego  y, en principio, de forma peyorativa.</p>
<p>4.- Si se aplicaba <em>retranca</em> a lo gallego y al gallego, aquel que hablase como el gallego, hablaba con <em>retranca</em>. De ahí la extensión de <em>retranca</em> a todo el ámbito peninsular, salvo el vasco y el catalán. En su  extensión, sucede lo mismo que con el término <em>pícaro.</em></p>
<p>Otra cosa es cómo, desde una significación negativa y aplicada a lo gallego, se fue convirtiendo en positiva, en signo de cierta habilidad o gracia que pueden tener todos, pero que los gallegos  tienen en grado sumo. Veremos cómo y cuándo.</p>
<p>Antes podemos comparar cómo se caracteriza en castellano la  <em>retranca </em>y cómo en el gallego. En castellano <em>retranca</em> connota <em>doblez,  malicia, ocultación, segunda intención, astucia, zorrería artería, engaño…</em> todo lo cual es claramente peyorativo. En los diccionarios gallegos  <em>retranca</em> connota <em>ardides, astucias, mañas, circumloquios, evasivas y rodeos para decir algo grave sin comprometerse, zorrerías, estratagemas para salir con bien de un mal  paso…  </em>Algunas de estas valoraciones son claramente positivas, sobre todo <em>astucia, habilidad, cautela, maña…  </em>Estas “cualidades” serán aprovechadas por los autores del <em>Rexurdimento</em> (Resurgimiento, no Renacimiento), a mediados del XIX, para caracterizar al campesino gallego, y con él a Galicia entera frente al maltrato y minusvaloración que sufrían. Ahí está el poema de Rosalía contra Castilla o los versos de Pondal en <em>Os Pinos</em> que luego servirán como himno (<em>Non des a esquecemento/da inxuria o rudo encono/ desperta do teu sono/ fogar de Breogán</em>…). En el Rexurdimento, frente al estereotipo negativo del gallego creado en Castilla, se crea en Galicia otro estereotipo del campesino lleno da saudade, de morriña, de retranca, de ironía o de astucia. Es la figura del tontilisto hábil para el disimulo, para soslayar preguntas, para contestar con otra pregunta,  y por qué no, con cualidades para la abogacía o la política. Ejemplos, y muchos, de estos últimos hay los que se quieran en la época de la Restauración canovista.</p>
<p>El resultado final, la transformación, y confirmación de que la <em>retranca </em>es algo enteramente positiva la encontramos en el Diccionario de la  Real Academia Galega, de 1997, que es quien define la norma lingüística. Dice en <em>retranca</em>: <em>Habilidade para falar con segundas intencións, en especial cando se procura unha gracia intencionada no que se di</em>. Ahí está la <em>retranca </em>convertida en un don, en una gracia, gallegos.  Y este es el único significado que el VOLGA, Vocabulario Ortográfico da Lengua Galega,  de finales de los ochenta, y ese diccionario normativo de 1997, ya citado,  admiten  ya que solo dan  <em>retranca </em>y <em>retranqueiro </em>en este único sentido, y excluyen el referido a la correa del caballo y otros, como si sospechasen, sin decirlo, que estas acepciones que diccionarios gallegos más antiguos admitían,  no<em> </em>son las genuinas gallegas, sino importaciones castellanas. Para la correa del caballo dan <em>atafal </em>y <em>atafarrilla</em> y no dan <em>retranca</em> como sinónimo. Parece, pues, que en principio y en gallego <em>retranca,</em> que tanto sirvió para definir lo gallego, era palabra extranjera. Como tantas otras.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://tallerediciones.com/cuza_new/?feed=rss2&#038;p=1443</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El &#8220;Merlín y Familia&#8221; de Cunqueiro y sus dificultades de lectura</title>
		<link>http://tallerediciones.com/cuza_new/?p=1413</link>
		<comments>http://tallerediciones.com/cuza_new/?p=1413#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 21 Feb 2012 21:38:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rafael Chacón</dc:creator>
				<category><![CDATA[destacadas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://tallerediciones.com/cuza_new/?p=1413</guid>
		<description><![CDATA[No había leído Merlín y familia de Cunqueiro en castellano hasta hace unos días, en que compré sus Obras literarias, I y II, en su segunda edición de  2011, año del centenario del escritor, publicadas porla Biblioteca Castro. La preparación y cuidado de los textos corre a cargo de Xosé M.ª Dobarro Paz, dela Universidad de A Coruña, y los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://tallerediciones.com/cuza_new/wp-content/uploads/2012/02/224737091.jpg"><img src="http://tallerediciones.com/cuza_new/wp-content/uploads/2012/02/224737091-198x300.jpg" alt="Merlin e Familia Alvaro Cunqueiro" title="Merlin e Familia Alvaro Cunqueiro" width="198" height="300" hspace="15" class="alignright size-medium wp-image-1421" /></a>No había leído <em>Merlín y familia</em> de Cunqueiro en castellano hasta hace unos días, en que compré sus <em>Obras literarias, I y II,</em> en su segunda edición de  2011, año del centenario del escritor, publicadas porla Biblioteca Castro. La preparación y cuidado de los textos corre a cargo de Xosé M.ª Dobarro Paz, dela Universidad de A Coruña, y los prólogos de cada uno de los tomos son obra de Miguel González Somovilla, responsable de comunicaciones dela RAE y que está preparando una tesis doctoral sobre el Cunqueiro periodista.<br />
<br/><br/><br/></p>
<h3>Problemas de traducción</h3>
<p><img src="images/merlin01.jpg">Aunque nada se dice en los créditos de la obra, el traductor es Cunqueiro,  que firma solo como autor y no como traductor. Tampoco firmó como tal en 1957, que fue cuando se publicó por primera vez en castellano la obra en la editorial AHR de Barcelona. ¿Debemos entender que en castellano Cunqueiro es solo autor, como si la obra fuese de nuevo escrita o recreada en este idioma y no solo traducida? Algo hay de eso, porque el autor hace modificaciones con respecto al original gallego a las que ningún traductor que no fuese a la vez autor se atrevería.</p>
<p>Esas traducciones  fueron estudiadas  por Luisa Blanco en <em>Algunos problemas de la traducción de Merlín y familia de A. Cunqueiro</em>. Verba 15 (1991) en que analiza las omisiones de palabras o párrafos que aparecen en gallego pero no en castellano, y al revés, las amplificaciones del texto en castellano, las adaptaciones  y malas traducciones,  el uso de galleguismos, el  empleo de falsos sinónimos de traducción o las ambigüedades e imprecisiones en el uso de algunas palabras.  Rexina Rodríguez Vega en <em>A tendencia á hipercorrección do escritor bilingüe. O caso das traduccións ó castelán de Álvaro Cunqueiro</em> (en <em>Cinguidos por unha arela común. Homenaxe ó profesor Alonso Montero</em>. USC-1999), añade otros casos  como la  ultracorrección o  los cambios de registro al pasar de un idioma a otro (del familiar al vulgar, del coloquial al estándar o formal…).  Para  estas autoras estos defectos son solamente defectos de traducción, que no empañan la calidad literaria de la obra. En su opinión, en Cunqueiro desaparece la <em>oposición entre original e  versión, xa que o  autor non traduce, reescribe a obra de acordo cos valores da comunidade receptora da lingua de chegada </em>como dice M.ª do Cebreiro Rábade Villar en  <em>Políticas e poéticas de segunda man. A espectralidade no proceso de traducción.</em> Esto supone, que todos ellos, incluidos la desaparición o espectralidad del traductor en el resultado final, <em> </em>son problemas que afectan a la mayor o menor correspondencia o a la  correferencialidad entre una versión y otra, la gallega y el castellanw, pero no a la coherencia o falta de coherencia de la versión castellana. No me  enfrentaré, pues,  a la obra de Cunqueiro a partir de algunos de los múltiples problemas que supone una traducción o una autotraducción. Hablaré como un simple lector que en ocasiones tiene algunas dificultades de lectura,  y que aquí, en esta edición de <em>Merlín y familia</em> dela Biblioteca Castro, como va sin  notas tanto a pie de página como al final de capítulo o de obra, nada se puede aclarar, como tampoco se aclaró en anteriores ediciones. Sólo me importará la coherencia interna del texto producido en castellano. Iré citando cada dificultad  por la página en que se encuentre en esta edición.</p>
<h3>Erratas  y errores</h3>
<p><img src="images/primera_edicion.jpg">Estas dificultades  se explican como erratas en casos que son simplemente errores o que denotan poco cuidado en la edición. Así en la página 29 se dice: …<em>un hilo que habéis de atarlo al limosnero. </em>No es <em>limosnero</em>, sino <em>limonero </em>como traducción del  original gallego <em>limoeiro. </em>En la página 35 se dice:…en el medio <em>llevaba en dos tieras de la masa una cruz</em>… Esas <em>tieras </em>son <em>tiras</em>, tal como indica el texto en gallego.</p>
<p>En la página 36: aparece: <em>Desperté en mi catre, y don Merlín estaba sentado en la ducha, a mi lado y me sonreía</em>. En el original gallego había un <em>hucha</em>, no <em>ducha</em>,que Cunqueiro traduce  en anteriores ediciones por el castellano <em>hucha</em> cuando en gallego  su significado es el de <em>arca.</em>  En otras ocasiones en que aparece <em>hucha </em>en el texto gallego Cunqueiro ya traduce  por <em>arca </em> (p.62, p.64), o <em>arca banquera</em> (p.73) En el caso que nos ocupa, ese <em>hucha </em> se transformó en una inesperada  <em>ducha </em>y con Merlín sentado en ella.</p>
<p>En la página 58 se dice: …<em>es muy parroquiano, salvo en los huertos</em>. Este <em>huertos</em> debe ser un <em>cuartos</em>, referido a dinero tal como se escribe en el original gallego, que es <em>cartos</em>.  En la página 84 se dice: <em>No existía casa que el viejo hospital peregrino</em>. Falta un <em>má</em>s o un <em>otra</em> entre  <em>existía</em> y <em>casa</em>. El texto gallego es: …<em>non había outra casa que o hospital dos peleriños.</em> En la página 87 se dice: <em>El río donde ahogó el ratón.</em> Debe decir <em>se ahogó</em> tal como aparece en gallego, aunque aquí el ratón es una ratita: <em>&#8230; o río onde se afogou a ratiña? </em>En la página 91 se dice: …<em>la primera carlista…</em>Debe ser <em>carlistada</em> tal como aparece en gallego:…<em>a pirmeira carlistada…</em></p>
<h3>El castellano de Cunqueiro</strong></h3>
<p><img src="images/merlin02.jpg">Otros problemas se deben a la elección por parte de Cunqueiro de algunas  frases  o términos castellanos como traducción o versión de un original gallego, del que a veces se aleja. <em> </em>Vuelvo a decir que no quiero exponerlos desde la teoría de la traducción o de las interferencias entre dos lenguas en contacto, sino que los examinaré como un simple lector de castellano, que a veces tiene problemas de lectura. Tampoco me preocuparé por adivinar el significado de cosas como <em>triaca prepósita</em> o <em>mixtura de soleo</em>, ni tampoco de galleguismos crudos como <em>billa, amolecer</em> o <em>palleta</em>, ya que el autor los usa como rasgo de estilo y para caracterizar su prosa.</p>
<p>En la página 14 aparece un  <em>charcos lodaneros</em> que traduce un gallego <em>lamagueiras</em>. Ni el DRAE ni ningún otro diccionario de español registran <em>lodanero</em>, pero Cunqueiro la usa porque le parece que  está motivada de forma fehaciente su relación con <em>lodo</em>, como si fuese un derivado. La palabra le gusta porque la usa en varios artículos más referidos a ríos como el Jalón, el Carrión o a la laguna de Antela, en Ourense. También está <em>lodanero</em> en al primera página de <em>El caballero, la muerte y el diablo</em>, que al parecer estaba escrita ya en 1945, con lo que , si esto es así, la invención es vieja. Cunqueiro prefiere <em>lodanero</em> a <em>enlodado</em>, aunque produzca dudas en el lector que no acaba de ver su vinculación con <em>lodo.</em></p>
<p>En la misma página Cunqueiro escribe :…<em>el trigo vallino y el centeno montañés</em>… que traduce el gallego <em>trigo valeco i o centeo das chairas.</em> Ningún  diccionario de español recoge <em>vallino</em> o <em>vallina</em>, que Cunqueiro usará en otras ocasiones. Todo apunta a que <em>vallina  </em>es una forma  antigua que valía <em>por pequeño valle</em>, pero que hoy es un arcaísmo. En gallego es <em>valiña</em>, que solamente se conserva como topónimo. Y <em>valeco </em>es una forma inventada en castellano sobre <em>val,</em> pero relación de <em>valeco </em>con <em>valle </em>no es percibida por un lector no filólogo. Por lo tanto, <em>trigo valeco</em> es un sintagma opaco para un lector de castellano que quiere decir <em>trigo de los valles</em>. La segunda parte de la frase en gallego: <em>o centeo das chairas…</em> tiene fácil traducción por <em>el centeno de las llanuras</em> o de <em>los llanos</em>, pero Cunqueiro prefiere traducir por <em>centeno montañés</em>, para oponer el valle a la montaña.</p>
<p>También en esa página aparece: …<em>a las anchas sementeras, a los barbechos que huelgan las colinas antiguas, a los pastos del Rey…</em> que traduce un &#8230;<em>as longas gándaras, as terras de folgado, as brañas de El Rei…</em> Nada que oponer si Cunqueiro quiere sustituir <em>gándara</em>s por <em>anchas sementeras</em> o <em>brañas </em>por <em>pasto</em>s. Está en su derecho a cambiar lo que quiera en castellano, que para eso es el autor y traductor. Sin embargo, no se entiende en castellano <em>barbechos que huelgan las colinas antiguas</em>… que quiere traducir el  estupendo gallego de <em>as terras de folgado</em>.  <em>Folgado</em> en gallego significa <em>en descanso, en folga (terra de labor)</em>.Son pues  <em>tierras de barbechos.</em> No se comprende en texto de Cunqueiro eso de que los barbechos huelguen las colinas antiguas.</p>
<p>En la misma página, un poco más abajo, Cunqueiro escribe: &#8230;<em>oía las batinadas del mazo de los herreros.</em> Tampoco aparece en diccionario alguno este <em>batinadas</em>, que traduce el gallego <em>badeladas</em> <em>. Badeladas</em>, o  <em>badaladas</em>, se refiere a los golpes que da el <em>badalo</em> en la campana. <em>Badalo</em> es, pues<em>, badajo</em>. Cunqueiro, en gallego, amplia el significado de <em>badelada</em> y lo hace referirse al ruido de los mazos del molino. Inventa <em>batinada, </em>que parece  querer ser un derivado del verbo <em>batir</em>, o de un supuesto *<em>batinar</em>, pero el lector de castellano no percibe esta motivación,. Ayuda a su comprensión, sin embargo, el que aparezca delante de  la frase <em>mazo de los herreros.</em> En castellano hay, además, <em>batanada</em>, derivado de <em>batán</em> que también está en gallego.</p>
<p>Al final de esta página aparece : …(<em>se ve</em>)…<em>las eras de centeno darse en ondas, como el mar, al amor de la brisa…</em> en que <em>eras de centeno</em> traduce el gallego <em>centeeiras,</em> que significa <em>campos de centeno</em>. El centeno, cuando está en la era, ya está cortado y ya no puede ser objeto de la metáfora de las ondas del mar como cuando está en el campo.</p>
<p>En la página 18 se dice de Norés  que es un perro <em>luntrero.</em>. En ningún diccionario de castellano se encuentra <em>luntrero</em>, que es otra invención de Cunqueiro para traducir el gallego<em> lontreiro,</em> que los diccionarios no registran. <em>Londra</em> y variantes (<em>londre, lóndrega, londria, lóndriga, lundre, lundria…</em>) significa en castellano <em>nutria.</em> La traducción sería pues <em>perro de nutrias</em>, que también traduce el francés <em>chien de loutre</em> y el inglés <em>otterhound.</em> El perro de nutrias aparece como raza en la Inglaterra de mediados del XIX. Desde allí pudo traerlo Merlín a a las tierras Miranda, pero en castellano poco lo entenderían si usase <em>perro luntrero</em> para <em>perro de nutrias</em>.</p>
<p>En la página 27 aparece: <em>Dos días y dos noches estuvo dama Caliela con el emperador contándole los partes secretos de Gazna y la puerta falsa de la ciudad</em>. No alcanzamos a ver qué puede ser eso de <em>los partes secretos</em>. En gallego también  va en masculino: …<em>contándolle os partes secretos de Gazna</em></p>
<p>En la página 28 se dice que el camino de Quita-y-Pon: …<em>por estar en el canuto de hierro en el desván, se orinó y ahora no se suelta más de cuatro o cinco leguas</em>.  Ese <em>orinó</em> en gallego era  <em>enferruxou</em>. Es decir, se <em>llenó de orín, se oxidó</em>, pero no <em>se orinó</em>.</p>
<p>En la página 19 y en las 31, 32 y 33 aparece un <em>cornudo</em>, que traduce el original gallego de <em>escornaboi</em>, que debería  ser <em>escornabois, </em>con el segundo elemento en plural. <em>Escornabois</em> o <em>vacaloura </em>es el nombre gallego del <em>ciervo volante</em> o <em>volador.</em>  No encuentro en los diccionarios de castellano <em>cornudo</em>  con el significado de <em>ciervo volador</em>. Aunque el DRAE no los registra, en Gredos se usa <em>cornatero</em> para referirse a este animal si queremos huir de <em>ciervo volador</em> o <em>volante,</em> que tiene toda la pinta de ser un galicismo (<em>cérf-volant</em>). Tampoco ayuda mucho el contexto para comprender la referencia de <em>cornudo</em>, más sí sabemos que no se alimentan de moscas, como Cunqueiro quiere, sino de la savia azucarada que vierten las heridas de algunos árboles, especialmente los robles.</p>
<p>Hay un <em>castaña mayega</em> en la página 32 que traduce  <em>castaña maiola</em>, que en gallego  vale por  <em>castaña pilonga</em>. No le debió de gustar esta combinación de <em>castaña </em>y <em>pilonga</em> a Cunqueiro que la sustituyó por <em>castaña mayega</em>. No encuentro <em>mayega</em> en los diccionarios de castellano, pero si volvemos la mirada al Oriente de Galicia, en tieras de Lugo, vemos que allí <em>mallega</em> se aplica a la <em>malla </em>del trigo o del centeno en las eras. En zonas de Asturias próximas a Galicia y con yeísmo, dicen, y escriben, <em>mayega,</em> que nada tiene que ver con la castaña y sí con la siega y la posterior <em>malla,</em> que en castellano es la <em>trilla.</em> Por lo tanto, <em>castaña mayega</em> no traduce el gallego <em>castaña maiola</em>, que es la <em>castaña pilonga</em>., sino que  <em>mayega </em> es solo imitación fonética en castellano del gallego <em>maiola</em>.  Pero no es cuestión de una mejor o peor traducción de <em>maiola,</em> sino de la difícil comprensión del supuesto castellano <em>mayega</em>.</p>
<p>Ese mismo afán de querer conservar en castellano la fisonomía de la palabra gallega le lleva a traducir el gallego<em>trafego</em> que significa <em>faena</em> o <em>trabajo obligado</em> por el castellano <em>tráfico,</em> que significa <em>circulación de vehículos, tránsito de personas o mercancías.</em> La frase gallega es: <em>Era o meu trafego de cada día</em>, y la castellana de la página 33: <em>Era mi tráfico de cada día</em>.</p>
<p>En la página 39 aparece: … <em>una nipota del gran emperador</em>. <em>Nipota</em>, suponemos que por <em>amante, querida, barragana</em>… no lo registran los diccionarios. Parece estar relacionada con <em>nepote</em> o <em>nepotismo</em>. En italiano <em>nipota</em> vale por sobrina o por nieta.</p>
<p>En la página 45 hay un <em>sal prestigiado</em>, que es un galleguismo en castellano, ya que <em>sal </em>en esta lengua es femenino, y en gallego masculino: <em>o sal.</em>  Traduce un original gallego <em>sal de preste</em>. No logramos saber qué puede significar <em>preste</em> en gallego y qué quiere decir <em>sal prestigiado</em> en castellano. Lo mismo nos pasa en la página 57 con la frase:  <em>Era vendedor de caramitas o agujas de marear, prospectos de la figura cata</em>…. en la que  tampoco sabemos qué quiere decir <em>prospectos de la figura cata</em>. En gallego ese <em>figura cata</em> aparece entrecomillado, como si tuviese un significado o un referente no usual, pero nada nos deja entrever a qué se refiere en ninguno de los dos idiomas.. También en la página 77 aparece un <em>papel de</em> <em>espíritu de sen</em>, que es una medicina pero no sabemos cuál pueda ser.</p>
<p>En la página 55 dice:  <em>Lady Tear dio un gran grito y cayó privada en el suelo donde fracasó, migas de plata y vidrio que ahora están ahí, en esa caja de mérito</em>. Sorprende el uso del verbo <em>fracasó</em> en este caso y seguido sin más de <em>migas de plata y vidrio</em> que no dependen  de él y  sí de algún otro verbo que falta.  El verbo usado en gallego es <em>esnaquizou, </em>que significa <em>hacerse pedazos</em>.</p>
<p>En esa misma página aparece: …<em>y mosiú Vermeil embarcó en Génova con ambos cuerpos, y tardó siete días en llegar a Dover, que la dejó delante de Lisboa un viento flaco.</em> No sabemos a quién se refiere ese <em>la</em> en  <em>la dejó</em>. Si consultamos el original gallego vemos algunas diferencias y más corrección gramatical. En primer lugar, en gallego no tardan siete días, sino siete semanas en ir de Génova a Dover:y la causa es claramente la falta de viento … <em>e tardou sete semás en chegar a Dover, que o pillou didiante de Lisboa un vento fraco.</em>  En castellano ese extraño <em>la dejó</em> es en gallego <em>o pillou</em> (<em>lo pilló</em>).  Así se aclara la frase y la tardanza: …<em>lo pilló delante de Lisboa un viento flaco.</em></p>
<p>En la página 59 aparece. …<em>y hasta me durmiera alegre, medio ensoñando  brincos con doña Ofelia</em>. Es galleguismo el uso de <em>durmiera</em> por <em>dormí</em>,  no por <em>había dormido</em>,  ya que esta forma del pluscuamperfecto de indicativo no aparece nunca en la versión castellana de <em>Merlín y familia, </em> ya que  solamente aparecen  las formas en –<em>ra</em> como resgo de estilo para galleguizar o arcaizar su prosa castellana. Pero es ese <em>brincos</em> el que ofrece confusión. En castellano no tiene las connotaciones eróticas que tiene en gallego, en el que <em>brinca</em>r, además de <em>dar saltos</em>,  también significa <em>hacer cosas que entretienen y divierten,  jugar</em>. Mejor que <em>brincos</em>, <em>brincadeira</em> que significa <em>diversión, broma, pasatiempo, juego</em>, y así también <em>juego amoroso</em> o <em>erótico.</em></p>
<p>En la página 64 Cunqueiro escribe: ..<em>surgió el silbido tan cerca que sentí la verga del aire en la nuca.</em> <em>Verga</em> significa <em>rama delgada  y sin hojas</em>. Non entendemos la posible metáfora, a no ser que compare el golpe dado con una <em>verga </em>(<em>vergajazo</em>) con el golpe de aire en la nuca.</p>
<p>En esa misma página  se dice: <em>Bajó el cesto y acudió mi amo a levantarle la tapa</em>. El sujeto de ese <em>bajó</em> no puede ser una tercera persona, pues es Felipe de Amancia el que lleva el cesto en la mula y el que habla en primera persona. Por lo tanto, no es <em>bajó</em>, sino <em>bajé</em>, tal como lo corrobora el original gallego: <em>baixei</em>.</p>
<p>En otras ocasiones el error está en algún fallo gramatical que pasa del gallego al castellano como el que aparece en la p. 18:…<em>le quitaba de mala gana el sombrero a los clérigos.</em> Ese <em>le</em> deber pasar a <em>les</em> para que concuerde  con <em>a los clérigos</em>. En gallego pasaba lo mismo: ..<em>quitáballe de mala gana a pucha aos cregos</em>, en  que ese <em>–lle</em> enclítico debe pasar a <em>–lles.</em> Por otro lado, tanto la frase castellana como la gallega son ambiguas, pues además de que sea el personaje, José del Cairo, el que se quita  a sí mismo el sombrero, y también se puede interpretar que se lo quita a los clérigos. Lo mismo pasa en la página 63: <em>Tentado estuve de mandarle que me quitase la pamela como yo le quitaba a él la gorra o montera.</em> No se quitan una al otro la pamela o la gorra, sino que el enano del castillo debiera descubrirse a su paso como él, Felipe de Amancia, se descubría cuando pasaba el enano.</p>
<p>En la página 36 está mal usado el pronombre <em>le </em>en la frase: …<em>vi en el suelo, entre la hierba, la rosca de pan trigo.pero no le toqué,</em> en la  que se debe cambiar ese <em>le toqué</em>  por <em>la toqué</em>, para evitar el leísmo.  El error está ya en el original gallego, en el que Cunqueiro escribe…<em>vin no chan, entre a herba, a rosca de pan trigo coa cruz, pro non lle toquei. </em>Ese  <em>lle </em>(castellano<em> le) </em>debe ser <em>a (</em>castellano<em> la</em>), para no cometer en gallego un lleísmo que calca un leísmo castellano.</p>
<p>En ocasiones falta la preposición <em>a </em>delante del complemento directo cuando es obligada. Por ejemplo, en la página 58: <em>Compró el espejo Alsir, y lo vendió en Elsinor de Dania una condesita que vive en aquel castillo &gt; ..a una condesita</em>… En el original gallego  sí aparece la preposición: <em>Mercou o espello Alsir e vendeullo en Elsinor de Denia a unha condesiña… </em>Lo mismo en la página 60: …<em>para ver en su campo esa doña Ofelia</em> &gt; <em>a esa doña Ofelia</em>. Como en el caso anterior,  en gallego está la preposición: …<em>para ollar no seu campo a isa dona Ofelia</em>. En la página 75 aparece la frase: <em>El demonio lo echaron, pero el señor  de Saboya quedó muy blando… </em>que traduce literalmente el gallego <em>O demo ben o botaron</em>… en el que sí es correcto que no lleve preposición. Por lo tanto, en castellano debía quedar <em>Al demonio lo echaron…</em></p>
<p>Algunas veces al verbo <em>reí</em>r se le suprime el pronombre, así en la página 89 aparece <em>: &#8230;comenzaron a reír de mi amo</em>… que debe ser: …<em>comenzaron a reírse de mi amo</em>. En original gallego aparece <em>reírse</em>. Lo mismo en la misma página en la frase <em>¡No burléis</em>! Traducción literal del  gallego <em>¡Non bulredes</em>!, en la que también falta el pronombre. Debe ser <em>¡No os burléis!</em></p>
<p>Convendría revisar la puntuación y corregir el par de veces que <em>está </em>del verbo <em>estar</em> aparece sin acento gráfico.</p>
<p><strong>Cunqueiro, Álvaro</strong>: <em>Merlín y familia</em> en <em>Obras literarias</em> I y II. Biblioteca Castro. Madrid,  2011. (90 euros en la librería Visor de Donoso Cortés,  semiesquina Isaac Peral. Madrid)</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://tallerediciones.com/cuza_new/?feed=rss2&#038;p=1413</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Los 15 finalistas de Operación BOLOS</title>
		<link>http://tallerediciones.com/cuza_new/?p=1357</link>
		<comments>http://tallerediciones.com/cuza_new/?p=1357#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 02 Feb 2012 11:57:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>MaxEstrella</dc:creator>
				<category><![CDATA[destacadas]]></category>
		<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Operación BOLOS]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://tallerediciones.com/cuza_new/?p=1357</guid>
		<description><![CDATA[Los locales de ensayo Jacks on the Rocks: Servicio Integral al músico, vienen organizando, desde hace ya casi un año, la primera edición de OPERACIÓN BOLOS. Un concurso para grupos musicales emergentes que pretende ser la antítesis del famoso Operación Triunfo televisivo. Al contrario que éste, busca el esfuerzo, el talento y las tablas que demuestran tener los verdaderos artistas. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://tallerediciones.com/cuza_new/wp-content/uploads/2012/02/ILUSTRACION-PORRA.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-1373" title="Operación BOLOS" src="http://tallerediciones.com/cuza_new/wp-content/uploads/2012/02/ILUSTRACION-PORRA.jpg" alt="Operación BOLOS" width="209" height="293" /></a>Los <a href="http://www.jacksontherocks.es">locales de ensayo</a><strong> Jacks on the Rocks: Servicio Integral al músico</strong>, vienen organizando, desde hace ya casi un año, la primera edición de <strong><a href="http://www.jacksontherocks.es/operacionBOLOS">OPERACIÓN BOLOS</a></strong>. Un concurso para grupos musicales emergentes que pretende ser la antítesis del famoso <em>Operación Triunfo</em> televisivo. Al contrario que éste, busca el esfuerzo, el talento y las tablas que demuestran tener los verdaderos artistas.</p>
<p>La iniciativa nace como posible solución a la problemática que vive la música en directo en Madrid. Problemática que <a href="http://www.jacksontherocks.es/operacionBOLOS/?page_id=505">publicaron con éxito en su web</a> mientras se comenzaba a gestar el concurso. El simpático <em><a href="http://youtu.be/QigE_LCTykU">spot</a></em> inicial hizo todo lo demás.</p>
<p>261 bandas se inscribieron en <strong>Operación BOLOS</strong> y un jurado competente en la materia seleccionó a los 50 mejores, valorando tres temas grabados en estudio. Estos, pasaron a la 2ª fase del concurso y se lo jugaron todo en directo actuando dos veces cada uno en distintos lugares y con distintos compañeros de escenario. En gala especial celebrada en la sala <em>Caracol</em> de Madrid se emitió <a href="http://www.youtube.com/watch?v=tCA7H3SFrUg">este video</a> que anunciaba esos “50 elegidos”.</p>
<p>Después de 100 actuaciones en 30 citas distintas realizadas en 13 escenarios diferentes de la Comunidad de Madrid, el pasado domingo 29 de enero, pudimos saber la lista de <strong>los 15 finalistas</strong>. Fue una emisión en directo online a través de la web de <a href="http://www.jacksontherocks.es/operacionBOLOS">Operación BOLOS</a> y que ya ha sido visionada por más 6.000 personas.</p>
<p>Ahora, para los lectores de <em>La Cueva de Zaratustra</em>, la traemos a nuestro blog con más calidad, menos erratas y más cortes de entrevistas a los grupos que en la emisión en directo.</p>
<p>Estos 15 afortunados tienen mucho que decir, todavía, en este concurso. Han demostrado, con creces, ser una de las bandas emergentes del panorama musical español y ahora tendrán que actuar tres veces más cada uno para convertirse en uno de los tres ganadores del <strong>I OPERACIÓN BOLOS</strong>. Tarea harto difícil porque la calidad de estos 15 finalistas es impresionante. En el vídeo podemos escuchar y saber más de todos ellos.</p>
<p><strong>IMPORTANTE</strong>: El concurso no iba dirigido a ningún estilo musical concreto. Los resultados pues, no podrían ser otros que la riqueza musical que os presentamos: Metal, Rock, Pop, Flamenco fusión, reagae, etc.</p>
<p><strong>El sobre del profesor FASOL contenía esta lista</strong>:</p>
<p style="text-align: center;"><strong><a title="Atmosphere Grey" href="http://www.jacksontherocks.es/operacionBOLOS/?p=124">Atmosphere Grey</a></strong><br />
<strong><a title="Craken" href="http://www.jacksontherocks.es/operacionBOLOS/?p=171">Craken</a></strong><br />
<strong><a title="El Mundo de Murphy" href="http://www.jacksontherocks.es/operacionBOLOS/?p=15">El Mundo De Murphy</a></strong><br />
<strong><a title="Familia Corleone" href="http://www.jacksontherocks.es/operacionBOLOS/?p=251">Familia Corleone</a></strong><br />
<strong><a title="La Ganga Calé" href="http://www.jacksontherocks.es/operacionBOLOS/?p=285">La Ganga Calé</a></strong><br />
<strong><a title="Majara" href="http://www.jacksontherocks.es/operacionBOLOS/?p=211">Majara</a></strong><br />
<strong><a title="No Dogs" href="http://www.jacksontherocks.es/operacionBOLOS/?p=191">No Dogs</a></strong><br />
<strong><a title="Peachy Joke" href="http://www.jacksontherocks.es/operacionBOLOS/?p=313">Peachy Joke</a></strong><br />
<strong><a title="Rufus T. Firefly" href="http://www.jacksontherocks.es/operacionBOLOS/?p=327">Rufus T Firefly</a></strong><br />
<strong><a title="Shaiko" href="http://www.jacksontherocks.es/operacionBOLOS/?p=336">Shaiko</a></strong><br />
<strong><a title="Sinking Rubber Ducks" href="http://www.jacksontherocks.es/operacionBOLOS/?p=342">Sinking Rubber Ducks</a></strong><br />
<strong><a title="Sparkle Gross" href="http://www.jacksontherocks.es/operacionBOLOS/?p=348">Sparkle Gross</a></strong><br />
<strong><a title="The Bandits Roots" href="http://www.jacksontherocks.es/operacionBOLOS/?p=27">The Bandits Roots</a></strong><br />
<strong><a title="Vecchias" href="http://www.jacksontherocks.es/operacionBOLOS/?p=183">Vecchias</a></strong><br />
<strong><a title="13 SEGUNDOS" href="http://www.jacksontherocks.es/operacionBOLOS/?p=298">13segundos</a></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<li>Puedes escucharlos, valorarlos y comentarlos <a href="http://www.jacksontherock.es/operacionBOLOS" title="Operación BOLOS">pinchando aquí</a></li>
<li>Puedes hacer  tu porra</a> de los tres ganadores y ganar un disco de cada uno. <a href="http://www.facebook.com/questions/261343027267282" title="La Porra de los Ganadores">Pincha aquí</a></li>
<p>&nbsp;</p>
<p><iframe src="http://www.youtube.com/embed/IThPqTqaFsw" frameborder="0" align="left" width="580" height="420"></iframe></p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://tallerediciones.com/cuza_new/?feed=rss2&#038;p=1357</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Retrato de si propio: Isaac Díaz Pardo</title>
		<link>http://tallerediciones.com/cuza_new/?p=1349</link>
		<comments>http://tallerediciones.com/cuza_new/?p=1349#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 05 Jan 2012 20:20:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Luis Cochón</dc:creator>
				<category><![CDATA[destacadas]]></category>
		<category><![CDATA[General]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://tallerediciones.com/cuza_new/?p=1349</guid>
		<description><![CDATA[Para despedir a alguén do máis noso Debeu ser polo 64, cando Isaac lle escribe ó seu fillo Camilo dende Bos Aires: “Ese Galo que aí tedes, en Santiago, nin é galo nin é nada. Será galiña”. Era o seu modo de dicir, descarado e polas bravas, cando o Isaac de entón estaba ben lonxe de ser un templagaitas, no [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://tallerediciones.com/cuza_new/wp-content/uploads/2012/01/isaac.jpg"><img class="size-medium wp-image-1350 alignleft" title="Isaac Díaz Pardo" src="http://tallerediciones.com/cuza_new/wp-content/uploads/2012/01/isaac-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" /></a></p>
<p align="right"><em>Para despedir a alguén do máis noso</em></p>
<p>Debeu ser polo 64, cando Isaac lle escribe ó seu fillo Camilo dende Bos Aires: “Ese Galo que aí tedes, en Santiago, nin é galo nin é nada. Será galiña”. Era o seu modo de dicir, descarado e polas bravas, cando o Isaac de entón estaba ben lonxe de ser un templagaitas, no medio de tantos ghaiteiros cos que tivo que lidar.</p>
<p>Nalgunha das viaxes, cando xa traballa na Magdalena coas súas cerámicas, falei con el no “Derby”, convertido no “Tortoni” de alá, onde me foi desenvolvendo os proxectos, longamente aquecidos, aloumiñados, na eterna conversa con Luís Seoane, verdadeiro mural dos labores que Galicia –Sempre en Galicia– precisaba con urxencia.</p>
<p>Por veces parecía Isaac un iluminado, dentro daquela esfera armilar, como se el lle fora dando voltas ata cadrar na trigonometría que reparte meridianos e paralelos, xusto no lugar que a Galicia lle corresponde no universo mundo.</p>
<div class="hoja">
<p>Daquelas ensoñacións, nada sonámbulas (onde non chegou a achega de Isaac?), viñeron estoutras empresas que tentaron poñer a andar este país de noso. “Non me veñades con ideas; traédeme proxectos posibles (ou imposibles)”. Ben visto, tiña súa mirada de candor, naquel vulto consumido ata a extenuación (esta é a súa “vera effigies”), pulso e nervio e pulo e coraxe (e carraxe), digno dos grandes fundadores de cidades ou patrias.</p>
<p>Tenme contado como se coñeceron en plena guerra, Isaac e Xaime Valle-Inclán, alumnos internos no Instituto “Raimond Llull” da Generalitat de Catalunya para mozos pintores, afectos á República. De aí vén a amizade entre os dous nunca desmentida. E aí tamén a veneración que delambos tiñan polo seu profesor de debuxo, don Alberto Sánchez, don Alberto, aquel inmenso escultor que viviu e morreu na Unión Soviética.</p>
<p>Paréceme que co gallo dunha visita da viúva do escultor Alberto, foi a última vez que os vin xuntos, a Isaac e a Xaime que se levaban a penas dous anos e moitas inclemencias.</p>
<p>Esta derradeira de Isaac, non foi a única, nin se cadra a última. Sigo a velo en tantos retratos que fixo de si, por ser a cara que tiña máis a man, e coaquel candor no que se foi esvaendo cara o sempre endexamais.</p>
</div>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://tallerediciones.com/cuza_new/?feed=rss2&#038;p=1349</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Antropología al desnudo: William A. Christian</title>
		<link>http://tallerediciones.com/cuza_new/?p=1332</link>
		<comments>http://tallerediciones.com/cuza_new/?p=1332#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 07 Dec 2011 12:33:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jose Antonio Durán</dc:creator>
				<category><![CDATA[Atlántica Memoria]]></category>
		<category><![CDATA[destacadas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://tallerediciones.com/cuza_new/?p=1332</guid>
		<description><![CDATA[El éxito indiscutible de LA CUEVA DE ZARATUSTRA nace de no haber sido nunca un blog personal. Sin forzamiento, como es lógico, el envío de textos, libros y noticias de nuestros viejos amigos de toda la vida, le dieron frescura, variedad de enfoques y los más inesperados asuntos. A esta cita voluntaria de nuestras amistades se suma hoy el mayor [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><object width="320" height="247" classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="allowFullScreen" value="true" /><param name="allowscriptaccess" value="always" /><param name="src" value="http://www.youtube.com/v/8_z16eJ-6AU?version=3&amp;hl=es_ES&amp;rel=0" /><param name="allowfullscreen" value="true" /><embed width="320" height="247" type="application/x-shockwave-flash" src="http://www.youtube.com/v/8_z16eJ-6AU?version=3&amp;hl=es_ES&amp;rel=0" allowFullScreen="true" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" /></object>El éxito indiscutible de LA CUEVA DE ZARATUSTRA nace de no haber sido nunca un blog personal. Sin forzamiento, como es lógico, el envío de textos, libros y noticias de nuestros viejos amigos de toda la vida, le dieron frescura, variedad de enfoques y los más inesperados asuntos. A esta cita voluntaria de nuestras amistades se suma hoy el mayor trotamundos que he tratado con intimidad en la vida. En un mes (noviembre, 2011) cargado de emociones contradictorias, William A. Christian se interesó (con la calidez de las viejas amistades) por la mayor crisis de salud que he padecido en la vida. Lo hizo desde Canarias, que es su atlántica tierra de adopción. Al salir con bien de mi hospitalización y recuperarme con premura, Bill me manifestó su contento desde Montpellier. Ahora, los lectores de <em>La Cueva </em>van a leer  el texto que me hace llegar desde Oregón.</p>
<p><img style="border: 1px solid #000000;" src="http://www.tallerediciones.com/cuza_new/images/visionarios.JPG" alt="" />Yo ya lo conocí trotamundos (n. en Northampton-Massachusetts, 1944) en nuestra inolvidable estancia en la Manchuela. Acaso el recuerde el origen de la amistad. Para mi, al fundirse con la vida misma, se ha difuminado. Quizá fuera uno de aquellos sábados en que Sara, nuestra bella amiga Tina y yo viajábamos a Albacete, pasándome yo la mañana en el Archivo. Sí, acaso nos presentó Francisco Fuster, el archivero. Desde entonces, siempre como aparecido, Bill llegaba a Ledaña sin avisar, y siempre le tocaba andar con los jamones que entonces salábamos  a la manera tradicional, aprovechando los hielos albaceteños, moviéndolos de la zeca para la meca. Pasado el trajín, al calor casero de las estufas de serrín platicábamos de lo divino y de lo humano. Porque Christian, ya por entonces, andaba –como antropólogo de reconocido prestigio en las universidades del mundo- metido hasta las cachas en esas materias lindantes con el misterio, tan ajenas (al menos en apariencia de las mías) y tan misteriosas para mi, aunque –también en la investigación- teníamos un punto de encuentro. Yo ultimaba mi <em>A</em><em>grarismo y movilización campesina en el País Gallego</em> y Bill era discípulo de uno de los clásicos de la antropología y de los movimientos campesinos: Eric Wolf (<strong>Lobo</strong>, como le decía).</p>
<p>Desde aquellos años inolvidables, entre el antes y el después de la muerte del general Franco, los dos fuimos testigos participantes del acontecimiento y de la transición suarista en los pueblos de Galicia, Castilla, Madrid, Canarias… Con todo, a pesar de esa experiencia, siempre que tuve que preparar un viaje de investigación o filmación por las más diversas rutas de España, recurría a su sabiduría viajera. Fue por él como descubrí la belleza extraordinaria de la provincia de Guadalajara, por ejemplo, al ir a su encuentro para filmar una de nuestras <em>historias con data</em> más originales: <em>&#8220;Angeles de Compostela&#8221;. Poesía e experiencia contemporánea do Camiño de Santiago </em>(TVG, 1990), Una gozada que, a través de Christian, llamó la atención (por su brillante novedad, pese a la precariedad de nuestros medios) en las universidades de su tierra. Porque ya en aquel lejano entonces, Bill era un veterano del Camino a Compostela. Lo había cruzado cuando nadie lo hacía, a finales de los años 60 del pasado siglo. Ya de aquélla, estaba ultimando su primera publicación antropológica sobre materia francesa. Su experiencia del <em>camino </em>lo convirtió en protagonista de nuestra <em>historia </em>y da gusto escucharlo ahora, después de tantos años, contándonos su experiencia y gozando de su lectura de los poemas del otro magno protagonista del documental, la excepcional poesía de Gerardo Diego en <em>Ángeles de Compostela</em>. Ambos, fundidos por mi argumento y la palabra americana de Christian, redondearon una historia de la que aún hoy nos sentimos orgullosos, y en la que el antropólogo norteamericano, de formación protestante, nos descubría (frente a la frialdad del culto oficial a Santiago) la devoción popular, con potente cultivo clerical, de un culto insólito para él y tan normal para nosotros que ni siquiera nos llamaba la atención: el culto a María (“sin pecado concebida”, como le insistían los curas del Camino), reforzado por multitud de imágenes…</p>
<p>Ya por entonces me hablaba Christian de las <em>visiones </em>y los <em>visionarios</em> vascos de los que él mismo nos va a ilustrar en la presentación y en uno de los sugestivos capítulos de un libro sorprendente. Diré por qué.</p>
<p>En 1996 apareció la primera versión de <em>Visionaries: the Spanish Republic and the reign of Christ</em> (University of California Press, 544 páginas). Tres años más tarde comparecía la primera versión en español: <em>Las visiones de Ezkioga. La Segunda República y el Reino de Cristo </em>(Ariel, 515 idem). Hasta aquí, si se quiere, todo relativamente normal. Lo excepcional es que doce años más tarde, en medio de una crisis patética que alcanza a todos los campos (y a los libros <em>de siempre</em> de manera especial), comparezca en 2011 la segunda edición, corregida, levemente aumentada y con un título más agresivo, pero ajustado: <em>El reino de Cristo en la Segunda República. Una historia silenciada</em><em>. </em>Es un mérito que no se le puede regatear a la editorial, que también nos ha hecho llegar (para gozo de nuestros lectores) el pdf del capítulo VII.</p>
<p>Con la presentación exclusiva del propio Christian y ese capítulo, nuestro Taller se siente honrado, una vez más. ¡Que disfruten con la antropología en estado puro de otro viejo amigo, siempre lejano y siempre entrañable! Bienvenido, Bill, a <em>La Cueva de Zaratustra</em>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h1>LOS SUCESOS<br/>(LAS VISIONES DE EZQUIOGA)<br/><em>Por</em> William A. Christian</h1>
<p><br/></p>
<table width="270" border="0" align="right">
<tbody>
<tr>
<td class="pie"><img style="border: 1px solid #000000;" src="http://www.tallerediciones.com/cuza_new/images/reino.jpg" alt="" width="250" align="center" /></td>
</tr>
<tr>
<td class="pie">Tercera edición</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>Hace 80 años, a finales de junio 1931, los niños Andrés y Antonia Bereciartu dijeron haber visto a la Virgen de noche en una colina en Ezkio. En el contexto tenso del principio de la República, y con ceremonias guiadas por el párroco de Zumárraga, sus visiones tuvieron una respuesta multitudinaria, y numerosas personas tuvieron visiones. Después de unos meses de duda, la diócesis de Vitoria progresivamente prohibió las manifestaciones, como también lo hicieron el gobernador civil, el gobierno militar, y más tarde el gobierno de Franco. Como consecuencia, las visiones se hicieron clandestinas en numerosos pueblos y ciudades de Gipuzkoa, Navarra y Bizkaia, y para los guipuzcoanos en general fue considerado como un episodio condenado y vergonzante y apenas fue contado a la siguiente generación.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h3>La investigación</h3>
<p>Me enteré de las visiones de Ezkioga por los seguidores de las apariciones de San Sebastián de Garabandal, que me proporcionaron el libro del P. Burguera acerca de ellas. Me pareció un asunto rico y complejo que merecía ser más investigado y contado de otra manera, más rigurosa. No sospechaba entonces que en la investigación iba a invertir 15 años. Para echarla a andar, requería un examen exhaustivo de la prensa vasco-navarra, catalana y madrileña; ir haciéndome poco a poco con una colección de los múltiples libros y folletos apologéticos de la época, localizando manuscritos (diarios, cartas, hojas en ciclostil) y fotografías en archivos diocesanos y privados tanto en Euzkadi, Catalunya y Francia. Al propio tiempo, iniciaba lo que sería una larga serie de 200 entrevistas con creyentes y no creyentes.</p>
<h3>Los videntes</h3>
<p>Hablé con unos pocos de los videntes; muchos habían fallecido; y otros que fueron videntes en su niñez, habían pasado página, prefiriendo el anonimato. A pesar de esa resistencia, solía hacer tanteos a través de familiares o allegados, pero desistía cuando obsevaba la más mínima resistencia. Por la misma razón pregunté poco en Ezkio, y sólo después de cuidadosos tanteos por terceros.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h3>El libro</h3>
<p>El libro tiene dos partes. La primera cuenta los hechos, siguiendo a los videntes, sus promotores, y la supresión. La segunda considera diversos aspectos: quiénes participaron entre el clero diocesano, religiosos y religiosas; qué clase de personas, por edad, sexo y estamento social, fueron videntes; cómo eran los trances o estados corporales cuando tuvieron sus visiones; cómo se cambió el paisaje de la colina para adecuarlo a una escena visionaria; qué es lo que los creyentes querían saber del cielo; cómo se utilizaron los videntes para contactar a los muertos; cómo se fueron derivando las visiones hacia temas como el fin del mundo; y qué paso después a los principales videntes y promotores. Es un libro detallado y me temo que un poco largo.</p>
<p>Se hicieron unas presentaciones generosas y bien recibidas en Ezkio, Urretxu-Zumárraga, y San Sebastián-Donostia. Aunque no es un libro “creyente” en las visiones, entre los “creyentes” fue recibido con un cierto alivio como una recuperación de los hechos para la historia. Más tarde, la película &#8220;Visionarios&#8221; se basó en parte en el libro, pero el director ni consultó conmigo ni mencionó el libro en los créditos. Debido a los añadidos ficticios tal vez hubiera sido mejor ni mencionar Ezkio ni decir que estaba basada en hechos reales.</p>
<p>Me han interesado los hechos religiosos excepcionales en general, porque dejan una huella escrita y fotográfica que revela mucho de la vida de personas que normalmente no entran en los libros y la historia. Son esas personas las que me interesan y que disfruto conociendo. Por otra parte me parece que en alguna manera todos somos creyentes y hasta crédulos en una cosa o en otra, y nadié más creyente (contra lo que el piensa casi siempre de si mismo) que el laico común…</p>
<h3>Leer <a href="http://www.tallerediciones.com/christian.pdf">Capítulo VII</a></h3>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://tallerediciones.com/cuza_new/?feed=rss2&#038;p=1332</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El fútbol como metáfora</title>
		<link>http://tallerediciones.com/cuza_new/?p=1317</link>
		<comments>http://tallerediciones.com/cuza_new/?p=1317#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 11 Nov 2011 17:21:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jose Antonio Durán</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://tallerediciones.com/cuza_new/?p=1317</guid>
		<description><![CDATA[Hasta los Campeonatos del Mundo de 2010 el gol de Zarra a Inglaterra en los primeros mundiales de la posguerra internacional nos recordaba la asignatura pendiente del fútbol español. Desde entonces, con España liderando el fútbol internacional, todo ha cambiado en ese aspecto. Pese a ello, los España-Inglaterra siempre han de tener ese peso nostálgico de las bellas historias, muy [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><br/><br/></p>
<table border="0" width="270" align="left" hspace="10">
<tr>
<td class="pie"><iframe width="320" height="250" src="http://www.youtube.com/embed/v5KvVOYp55c" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></td>
</tr>
<tr>
<td class="pie"></td>
</tr>
</table>
<p>Hasta los Campeonatos del Mundo de 2010 el <em>gol de Zarra</em> a Inglaterra en los primeros <em>mundiales</em> de la posguerra internacional nos recordaba la asignatura pendiente del fútbol español. Desde entonces, con España liderando el fútbol internacional, todo ha cambiado en ese aspecto. Pese a ello, los España-Inglaterra siempre han de tener ese peso nostálgico de las bellas historias, muy mal contadas, dada la incultura reinante entre los escribidores y alentadores profesionales de la locura futbolera. Los que, aliados ahora con el <em>fútbol televisivo</em> de nunca acabar, están en trance de convertir en odioso ese formidable deporte-espectáculo. </p>
<p><br/><br/><br />
</tr>
</tbody>
</table>
<p align="right"><span id="more-1317"></span></p>
<div class="hoja">
<p>Un tanto por diversión, para sobrellevar la insoportable e inacabable campaña electoral, hoy les propongo la lectura de esta crónica sobre los España-Inglaterra. O si lo prefieren, voy a tratar de que adviertan a través de esa historia, cómo el fútbol, además de droga adormecedora para las gravísimas circunstancias que nos cercan en el día a día, también viene a ser una profunda metáfora sobre la sociedad a la que pertenecemos. </p>
<p>Espero, pues, que la novedad del enfoque les divierta.</p>
<p><br/><br/></p>
<h1>El Gol de Zarra</h1>
<p>Quien esto escribe acababa de cumplir los 9 añitos cuando el delantero vasco protagonizó el histórico chupinazo. Desde entonces, viví la recreación un número incalculable de veces; sin embargo, por más que lo intente, no logro recordar aquel Campeonato. </p>
<p>En nuestra casa pontevedresa (comparable a la de cualquier españolito urbano de clase trabajadora) no hubo aparato de radio hasta 1954. Es cierto que un año antes del gol (1949), al venir a vivir al mismo edificio unos tíos, su aparato de radio formaba parte de la nuestra. Recuerdo con nitidez a aquel tío (franquista, por supuesto) pegado a la radio inglesa, escuchando todos los noticiarios en español de la BBC y todos los <i>partes</i> de Radio Nacional de España; pero no recuerdo haber oído el estruendo del gol de Zarra, ni he percibido jamás su impacto en mi familia. Sin embargo, pocos años antes (1947), cuando cruzó la ciudad Eva Perón (en coche descubierto, con amplia pamela blanca), aún hoy me veo en medio de la multitud, con una nitidez que no he de olvidar mientras viva.</p>
<p><br/></p>
<h1>Recuerdos y olvidos</h1>
<table border="0" width="250" align="right" hspace="10">
<tr>
<td class="pie"><img src="http://www.tallerediciones.com/cuza/images/contenidos/evita-peron-con-franco.jpg" width="240"></td>
</tr>
<tr>
<td class="pie">Evita Perón con Franco</td>
</tr>
</table>
<p>Como historiador, tengo que conocer la razón de mis recuerdos y olvidos. También como ciudadano. Sobre todo desde que descubrí (jovencito) cómo se trafica con ellos.</p>
<p>Algunos de estos recuerdos y olvidos, relacionados con el cine y el fútbol, los he contado en <i> <a target="_blank" href="http://www.tallerediciones.com/libros/cesareogonzalez.htm">Cesáreo González</a>, el empresario-espectáculo. Viaje al Taller de Cine, Fútbol y Varietés del general Franco. </i>Mis lectores de ese libro saben que el Taller del Pardo tardó bastante más de lo hoy que se piensa en privilegiar el fútbol como mecanismo de distensión, interna e internacional. Franco prefería el cine y la radio. Verán por qué.</p>
<p>Una de las grandes paradojas que entraña la mitología de la <i>furia española</i>, tan ligada a los orígenes de nuestro fútbol y al éxito (sorprendente) de los <i>leones rojos </i>en la Olimpiada de Amberes (1920), radica en este pequeño detalle, digno de la mayor consideración. En la célebre <i>selección nacional </i>formada por los Zamora y Cía. <b>sólo</b> participaron las tres canteras marítimas que originaron la futbolización de España: la catalana, la vasca y la gallega. ¡Paradójico, pero incuestionable! Las tres <i>nacionalidades históricas </i>de la (aún) vigente Constitución alimentaron ese mito, tan <i>español</i>.</p>
<p>Dado el peso (lógico) de estas tres canteras históricas en la génesis del fútbol español de alta competición, conocido el habitual mangoneo que caracteriza a los estamentos deportivos, la <i>Liga </i>y la misma formación de una <i>selección española de fútbol</i> se retrasó mucho más de lo que fue común en Europa; pero, desde Amberes, uno de los grandes sueños de los organizadores de espectáculos deportivos en España buscaba la confrontación directa con los fundadores del llamado <i>deporte-rey</i>.</p>
<p><br/></p>
<h1>Los inventores del fútbol</h1>
<p>Como inventores del fútbol, con potentes campeonatos locales que precedieron a las Ligas nacionales y a los grandes torneos internacionales, los británicos mantienen en juego tres selecciones territoriales. Son la envidia de todos los patriotismos emergentes del planeta. </p>
<p>Desde sus primitivos torneos locales, el fútbol británico también confrontaba entre sí las selecciones de Escocia, País de Gales e Inglaterra (de manera algo más compleja, la de Eire). Cada año. Con la mayor normalidad.</p>
<p>Una añoranza que también encandila a muchos patriotas declamatorios en España, desconocedores (o silenciadores) del hecho de que también aquí se ensayó el patrón inglés durante dos décadas. Pasa que los torneos regionales, inter-regionales e inter-nacionales de esas selecciones locales en España desgastaban al patriotismo local con sus conflictos, violentos e intestinos, de triste memoria. La Liga Nacional de Fútbol nació tarde; pero fue un éxito organizativo más que evidente.</p>
<p>El fútbol, en definitiva, es una metáfora de la sociedad y un campo de experimentación de primer orden. Por eso nos interesó siempre como veteranos investigadores de la sociedad misma. No sólo porque venimos del deporte…</p>
<p><br/></p>
<p>Los añorantes de la privilegiada situación británica (tres selecciones compitiendo, incluso en el plano internacional) propenden a desconocer (o a silenciar) otras dos circunstancias particularizadoras.
			</p>
<p>La vanguardia del fútbol británico tardó mucho en ser <i>inglesa</i>. Fue mayormente <i>escocesa</i> (y, dentro del fútbol escocés, aún más <i>católica</i> que <i>protestante</i>). Tampoco parecen saber (o se lo callan) que los grandes torneos culminaban en Londres y que las finales, celebradas con enorme concurrencia, eran a mayor gloria de Victoria de Kent, reina unitaria e imperial de la Gran Bretaña.</p>
<p>Sentado lo anterior, se entiende que la representación futbolística de Inglaterra (no de la Gran Bretaña) tuviera entre nosotros una carga simbólica adicional. Con todo y eso, acabó por superarse. </p>
<p><br/></p>
<h1>El primer España-Inglaterra</h1>
<p>Los enfrentamientos con la “pérfida Albión” se iniciaron en 1929, alentados o asumidos por todos los sectores de la Federación Española de Fútbol.</p>
<p><br/></p>
<table border="0" width="250" align="right" hspace="10">
<tr>
<td class="pie"><img border="0" src="http://www.tallerediciones.com/cuza/images/contenidos/fuertes-peralba.jpg" width="240"></td>
</tr>
<tr>
<td class="pie">Fuertes Peralba</td>
</tr>
</table>
<p>El éxito 	organizativo de los hombres que gerenciaban el fútbol español en 1929 (cuando la primera Dictadura: Primo de Rivera, 1923-1930) fue reconocido en todo el mundo. Y es lógico, porque merecía serlo.</p>
<p>El fútbol británico era reacio hasta entonces a abandonar las Islas; pero la ocasión parecía propicia. En territorio español, ese mismo año, nacieron formalmente los Campeonatos del Mundo de selecciones nacionales. Hasta entonces, como se sabe, el fútbol internacional lucía en exclusiva como un número más de las Olimpiadas.</p>
<p>El primer España-Inglaterra, como tantos otros fastos de 1929, se tejió en Barcelona; pero el histórico partido se celebró en Madrid. Confirmó todas las expectativas y supuso un nuevo éxito deportivo de la Selección española.</p>
<p></p>
<p>Fue en aquel acontecimiento cuando a la épica de los jugadores en el campo de juego se sumó, por primera vez, la narración radiofónica. La protagonizó un locutor gallego de Radio Madrid: Santiago Fuertes Peralba. Sin embargo, ¿quién recuerda hoy el resultado o al locutor?</p>
<p>¡¡Qué diferencia con el gol de Zarra!!</p>
<p><br/></p>
<h1>Fútbol y Guerra Civil</h1>
<p><a target="_blank" href="http://tallerediciones.com/cuza/modules.php?name=News&#038;file=article&#038;sid=108">Cesáreo González</a> tuvo mucho que ver con la evolución posterior del espectáculo futbolístico, indisociado ya del radiofónico. Presidente del Real Club Celta durante la República, como falangista fue nombrado “gestor único” del fútbol gallego en la Guerra Civil. </p>
<p>Como gestor, 	Cesáreo montó los primeros partidos internacionales de fútbol de la España insurrecta. La F.I.F.A., nacida en Barcelona en 1929, se encontró de pronto con una cuestión de enorme alcance político y diplomático.</p>
<p>Esos partidos 	internacionales de Cesáreo González, en efecto, suponían el tácito reconocimiento de unos insurgentes, muy ligados al fútbol (cierto), pero alzados en armas contra el Gobierno de la República. ¡El único Gobierno <i>legal</i>, reconocido internacionalmente!</p>
<p>Los disciplinados “historiadores” españoles de la <i>España Leal</i>, nos han contado como gestas, las desdichadas salidas del Barcelona y de la Selección de Euskadi. La “guerra dentro de la guerra” de aquella España se hizo aún más pública y manifiesta en su absurdo periplo “propagandístico”. Mientras tanto, los mismos “historiadores” guardan riguroso silencio o aminoran cuanto pueden la importancia de la <i>selección unitaria</i> del gestor gallego. Esto es: de quienes serían (a la postre) vencedores de la guerra civil. ¡¡La más pura desmemoria se vende como memoria histórica!! ¿Otra metáfora?</p>
<p>Tras su triunfo en la guerra civil española, la segunda guerra mundial interrumpió todo el proceso futbolístico. Al confirmarse la victoria <i>aliada</i>, el Taller de Espectáculos del general Franco, escudándose en los malos resultados, cortó la presencia de una España mal situada internacionalmente en las competiciones y enfrentamientos exteriores. No eran los resultados, sin embargo. El régimen evitaba lo inevitable: conflictos y abucheos –lógicos- de los vencedores y de los desterrados españoles. Una circunstancia que también alcanzó a Alemania e Italia, grandes potencias futbolísticas ya por entonces. El cine y la radio resultaban, como diversiones públicas de fácil control, más rentables.</p>
<p>Sin embargo, casi de la noche a la mañana, en la peor de las circunstancias que se pueda suponer, cuando los embajadores abandonaban las embajadas en Madrid (diciembre, 1946), la futbolización española, aliada a la argentina del general Perón, transformó el mundo en lo que hace a este deporte-espectáculo (la primera <i>Copa de la Liga de España</i> se llamó entre nosotros Trofeo <i>Eva Duarte de Perón</i>). Y fue así como la España <i>de Franco</i>, tan mal vista en el plano (político) internacional, pudo concurrir a los Campeonatos del Mundo de Brasil (1950), primeros de posguerra (donde no pudieron estar Italia, ni Alemania). ¡¡Como si nada!!</p>
<p>Al éxito diplomático, evidente, del franquismo, se unió el deportivo.</p>
<p>
<br/></p>
<h1>El gol de Zarra</h1>
<table border="0" width="250" align="right" hspace="10">
<tr>
<td class="pie"><img border="0" src="http://www.tallerediciones.com/cuza/images/contenidos/marinas-matias.jpg" width="240" ></td>
</tr>
<tr>
<td class="pie"></td>
</tr>
</table>
<p>El <i>gol de Zarra</i>, cantado de manera mítica por los mitólogos más cálidos de la radio de entonces (Matías Prats y Enrique Mariñas) <b>sólo</b> fue un gol. Ni siquiera, como tal, añadía nada al ciento y la madre de los que Telmo Zarraonaindía hizo antes y después; pero aun hoy lo firmarían, con idéntico entusiasmo, los Gobiernos. ¡Fueran del color que fueren! </p>
<p>Para más, el gol se le coló a Inglaterra, a la radio inglesa y a todos los adversarios exteriores del general Franco. Por eso fue el No-Do, como informativo oficial, más que la radio, quien lo convirtió (con la voz exclusiva de Matías Prats) en mitológico. </p>
<p>Desde el punto de vista futbolístico, la victoria tenía poco mérito, porque una Gran Bretaña con tres selecciones nacionales en el campo internacional, no puede aspirar a mucho más de lo que ha conseguido.</p>
<p>En el siguiente compás del Campeonato, la “hombrada” de España la repitieron los Estados Unidos, que nada eran (ni son) en el mundo del fútbol; pero, incluso en el plano deportivo, la selección española logró un honroso cuarto puesto.</p>
<p><br/><br />
<center><br />
<iframe width="480" height="360" src="http://www.youtube.com/embed/AJMbwqg-ILY" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
</center>
</div>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://tallerediciones.com/cuza_new/?feed=rss2&#038;p=1317</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Los 150 años de Ricardo Mella</title>
		<link>http://tallerediciones.com/cuza_new/?p=1293</link>
		<comments>http://tallerediciones.com/cuza_new/?p=1293#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 10 Oct 2011 16:23:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jose Antonio Durán</dc:creator>
				<category><![CDATA[Crónicas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://tallerediciones.com/cuza_new/?p=1293</guid>
		<description><![CDATA[Ricardo Mella (izquierda) y sus parientes, los Rodríguez de Cea (a la derecha), cuando formaban parte de la redacción de “El Estudiante” (1879), excelente periódico estudiantil de nuestro Instituto Provincial de Pontevedra. Foto de Francisco Zagala (Archivo del Museo de Pontevedra) Se han cumplido 150 años (2011) del nacimiento en Vigo de Ricardo Mella Cea: el 23 de abril de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><br/><br/></p>
<table border="0" width="270" align="left" hspace="10">
<tr>
<td class="pie"><img style="border: 1px solid #000000" src="http://www.tallerediciones.com/cuza_new/images/elestudiante.jpg" alt="" width="250" align="center"/></td>
</tr>
<tr>
<td class="pie">Ricardo Mella (izquierda) y sus parientes, los Rodríguez de Cea (a la derecha), cuando formaban parte de la redacción de “El Estudiante” (1879), excelente periódico estudiantil de nuestro Instituto Provincial de Pontevedra. Foto de Francisco Zagala (Archivo del Museo de Pontevedra)
</td>
</tr>
</table>
<p>Se han cumplido 150 años (2011) del nacimiento en Vigo de <strong>Ricardo Mella Cea</strong>: el 23 de abril de 1861. Ya han pasado 36 desde que publicábamos en la legendaria revista <em>Triunfo</em> la <strong>primera versión</strong> del texto que van a tener ocasión de leer en LA CUEVA DE ZARATUSTRA. Poco más tarde, lo recogíamos en el segundo volumen de nuestros libros de <em>Crónicas: Entre el Anarquismo Agrario y el Librepensamiento</em> (Akal Editor, Madrid, 1977).</p>
<p>Sólo en una lectura emocionada queremos actualizarla, recordando en este empiece aquella lejana circunstancia. </p>
<p>Corría el verano de 1975. Faltaban tres meses para que se produjera la muerte del general Franco.</p>
<p><br/><br/><br/><br/><br/><br/><br/><br/><br/><br />
</tr>
</tbody>
</table>
<p align="right"><span id="more-1293"></span></p>
<div class="hoja">
<p>Ya por entonces hab&iacute;a exceso de declamaci&oacute;n patri&oacute;tica en Espa&ntilde;a, pero  la historia social de los pueblos y las gentes permanec&iacute;a m&aacute;s bien abandonada  entre nosotros. De todas las historias por contar, la recuperaci&oacute;n de los  movimientos sociales de antes de la guerra civil (agrarios, social-cristianos,  anarquistas, socialistas, comunistas&hellip;) nos hab&iacute;a parecido a algunos una misi&oacute;n.  No lo hac&iacute;amos <strong>s&oacute;lo</strong> por <em>izquierdismo </em>o <em>antifranquismo</em> militante (aunque es innegable que, faltos de otros  medios, tambi&eacute;n lo hac&iacute;amos por eso). Hab&iacute;a algo m&aacute;s. Y hoy, a la vista de la  evoluci&oacute;n de tantos &ldquo;compa&ntilde;eros de viaje&rdquo; de entonces que abandonaron y  traicionaron gravemente aquella vieja l&iacute;nea de conducta, dadas las graves  circunstancias por las que atravesamos, a&uacute;n nos parece m&aacute;s necesario llamar la  atenci&oacute;n sobre la diferencia entre ellos y nosotros.</p>
<p><br/></p>
<h1>El terror en  los Mella</h1>
<table border="0" width="270" align="right" hspace="10">
<tr>
<td class="pie"><img style="border: 1px solid #000000" src="http://www.tallerediciones.com/cuza_new/images/primermella.jpg" alt="" width="250" align="right"/></td>
</tr>
<tr>
<td class="pie"></td>
</tr>
</table>
<p>Tengo que decir, en honor a la verdad, que ni la m&aacute;s m&iacute;nima molestia he  sufrido al publicar aquella incursi&oacute;n, de inmediato &eacute;xito. Mil veces citada, en  las lenguas m&aacute;s diversas, no podr&eacute; olvidar nunca la visita que recib&iacute; en  Pontevedra de la familia Mella. Una embajada compuesta por sobrinos lejanos,  residentes en Sevilla y por la &uacute;nica hija que subsist&iacute;a del rememorado, residente  en Vigo. De nombre significativo: &iexcl;&iexcl;<strong>Luz!!</strong>.  &iexcl;Qu&eacute; bella amistad iniciamos entonces y con qu&eacute; afecto la recordar&eacute; siempre! </p>
<p>Los Mella no ven&iacute;an a darme las gracias por un trabajo que yo hab&iacute;a  hecho como se hacen estas cosas. Por investigaci&oacute;n y por deleite. Sin  conocerlos. Para goce e ilustraci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a. Por nada. Para m&aacute;s, en aquella  ocasi&oacute;n, las revistas <em>Triunfo </em>y <em>Tiempo de Historia </em>me pagaron dos veces,  y muy bien. Ven&iacute;an, en realidad, alarmados. Me ofrec&iacute;an ayuda y solidaridad. &iexcl;&iexcl;Elogiar  a un anarquista!!<br />
&iexcl;&iexcl;C&oacute;mo me hab&iacute;a atrevido a meterme en semejante andada!!. &iquest;Qu&eacute;  pod&iacute;an hacer ellos ante las que supon&iacute;an iban a ser duras consecuencias? No  hubo nada, queda dicho. Padre Ricardo Mella de un hijo comunista (lo supe entonces),  eliminado &ndash;como tantos otros frentepopulistas de las m&aacute;s diversas ideas- en los  primeros tiempos atroces de la consabida atrocidad galaico-espa&ntilde;ola en &iexcl;<strong>todas</strong>! las guerras civiles, para los  Mella nada hab&iacute;a cambiado; pero &ndash;en la realidad- todo hab&iacute;a ido cambiando en  Espa&ntilde;a&hellip; &iexcl;&iexcl;desde mucho antes de la muerte del Dictador!!.</p>
<p>&Eacute;ste era, pues, en lo b&aacute;sico, mi texto de 1975, cuando se conmemoraba  el 50 Aniversario de la muerte del anarquista, tambi&eacute;n en Vigo (1925). No se  trata de disfrutar, poniendo de nuevo en circulaci&oacute;n una de mis cr&oacute;nicas de  mayor &eacute;xito internacional. Se trata de gozar de un personaje brillante,  sencillo y entra&ntilde;able. Y si se me permite el lenguaje intencionado (<em>patri&oacute;tico</em>, en el verdadero sentido de  la palabra <em>patria</em>), un hombre capaz  de sentir que <em>lo suyo propio</em>, <strong><em>su  patria</em></strong><em>, </em>era en realidad aquello  que fue destilando <em>para todos los dem&aacute;s</em> a lo largo de la vida: su pensamiento, sus ideas, expresadas siempre con  claridad y frescura literaria, sus pautas de acci&oacute;n, sin ponerle m&aacute;s l&iacute;mite que  la Humanidad. &iexcl;&iexcl;Nuestro peque&ntilde;o mundo!!, tan necesitado de cordura y  razonamiento. &ldquo;No pong&aacute;is muros al pensamiento&rdquo;, como &eacute;l dec&iacute;a, saliendo contra  el patrioterismo desp&oacute;tico, repetitivo, fronterizo y rampl&oacute;n que nos agobia por  doquier, desde los m&aacute;s lejanos tiempos.</p>
<p><br/></p>
<h1>Evocaci&oacute;n de  Aniversario<br/><br />(Contra la  Incultura Dirigida y Dominante)</h1>
<table border="0" width="270" align="right" hspace="10">
<tr>
<td class="pie"><img style="border: 1px solid #000000" src="http://www.tallerediciones.com/cuza_new/images/mella.jpg" alt="" width="250" align="right"/></td>
</tr>
<tr>
<td class="pie"></td>
</tr>
</table>
<p>La ocasi&oacute;n del 150 Aniversario, tan com&uacute;nmente apro&shy;vechada para  recordar y festejar el sentido de variad&iacute;si&shy;mos personajes, aun de los m&aacute;s  mediocres, no sirvi&oacute; de acicate para hacer con Mella algo similar. Entonces  (1975) bast&oacute; una mera sugerencia m&iacute;a para que las revistas antecitadascumplieran  puntualmente &ndash;encarg&aacute;ndonos este recuerdo- con ese cometido. Hoy ni siquiera en  los medios de comunicaci&oacute;n de Madrid que se las gastan de herederos de las  revistas antecitadas existe esa sensibilidad. Reina la <strong>Incultura </strong>por doquier. &iexcl;<strong>Hasta  el recuerdo est&aacute; dirigido desde un poder ins&iacute;pido y falto escr&uacute;pulo!</strong>. En  Galicia, tierra natal del personaje, en 1975 como ahora (2011), fue el silencio  ley, contrastando la cosa entonces con el ciento y la madre de actos repetitivos  que origin&oacute; <strong>entonces </strong>el 25 Aniversario  de la muerte de otro grande del pa&iacute;s, al que tambi&eacute;n nosotros tuvimos que poner  en el circuito intelectual, investig&aacute;ndolo desde sus or&iacute;genes (y no  declam&aacute;ndolo, desde la invenci&oacute;n mitol&oacute;gica), porque tambi&eacute;n estaba en  mantillas antes de nuestros libros (1972-73): Alfonso R. Castelao. </p>
<p>Aquel olvido del internacionalista frente a la reiterativa  mitolog&iacute;a&nbsp; nacional-galeguista era todo  un s&iacute;ntoma de la Nueva Incultura. Desde entonces a hoy (1975-2011) todo fue a  peor, tambi&eacute;n en ese aspecto. La incultura hist&oacute;rica contra la que combat&iacute;amos  en el tardofranquismo se ha agrandado tras la muerte del <em>General&iacute;simo</em>. Si entonces pon&iacute;amos en guardia a los lectores para  que evitaran la confusi&oacute;n de Ricardo Mella con su paisano y coet&aacute;neo <strong>Juan V&aacute;zquez de Mella</strong> (1865-1920), hoy  el destino de ambos se ha igualado. El orador e ide&oacute;logo m&aacute;s importante del  tradicionalismo liberal espa&ntilde;ol, galaico-asturiano (y, si me apuran, <em>galleguista</em> de singular envergadura), cuyo  150 aniversario acaba de pasar &ndash;como el de Mella- entre el silencio m&aacute;s  riguroso (8-VI-2011), tambi&eacute;n sufre hoy las consecuencias de la radical  incultura hist&oacute;rica a que nos ha llevado el Dirigismo Cultural de estos pol&iacute;ticos,  periodistas y profesores de poca monta, ayunos de esa clase de saberes, cuyos  discursos y argumentarios cotidianos concuerdan plenamente con la desdichada  preparaci&oacute;n de la casta burocr&aacute;tica de donde procede &ndash;sin apenas excepci&oacute;n- nuestra  casta pol&iacute;tica. </p>
<p>Sin embargo -parece la cosa parad&oacute;jica- los historiadores de fuste a&uacute;n  hoy reconocemos en Ricardo Mella al m&aacute;s brillante y destacado te&oacute;rico de  cuantos nacieron del contexto, brillante a su vez, del anarquismo cl&aacute;sico espa&ntilde;ol. </p>
<p>En esta <em>Cr&oacute;nica, </em>al aplicarme a recordar a Ricardo  Mella, in&shy;tentar&eacute; escudri&ntilde;ar, b&aacute;sicamente, dos acontecimientos biogr&aacute;ficos,  significativos, inexplorados hasta mi propia investigaci&oacute;n: su nacimiento como  anarquista, su muerte como ciudadano. Porque de este Mella, tan olvidado, se  puede decir que hizo po&shy;sible aquello que el romancero niega a los profetas: serlo  en las puertas de su casa. En la ciudad donde naci&oacute; y en su tiempo.</p>
<p><br/></p>
<h1>Un mozo (republicano) federal</h1>
<table border="0" width="270" align="right" hspace="10">
<tr>
<td class="pie"><img style="border: 1px solid #000000" src="http://www.tallerediciones.com/cuza_new/images/padremella.jpg" alt="" width="250" align="right"/></td>
</tr>
<tr>
<td class="pie">José Mella, su padre</td>
</tr>
</table>
<p>Ricardo nace en el seno de una modesta familia de artesanos. Su padre,  sombrerero de oficio, militaba en filas republicano-federales. Cas&oacute; con una  Cea, hija de sombrereros pontevedreses, radicados &ndash;si no enga&ntilde;an las  coincidencias- en la entonces flamante Calle de los Comercios. Uno y otra  educaron a su hijo en el respeto a las propias ideas y en la devoci&oacute;n por su  m&aacute;ximo difusor: don <strong>Francisco Pi y  Margall</strong>. Curs&oacute; estudios primarios entre el fervor y el ocaso del  republicanismo hist&oacute;rico, cuando los cantares de <em>La Gloriosa</em> y las ilusiones  de la Primera Rep&uacute;blica se iban apagando. Mantuvo su <em>fe, </em>sin embargo, en  los primeros a&ntilde;os juveniles, cuando resid&iacute;a en casa de sus parientes de  Pontevedra, estudiaba en el &uacute;nico Instituto provincial de entonces y redactaba <em>El Estudiante</em>. Su familia, Pontevedra y  Vigo, lo marcaron para siempre. </p>
<p>El ingreso del mozo, con 16 a&ntilde;os, en el partido de Pi -del que ha de  ser pronto secretario- es detalle cargado de significaci&oacute;n: Las ideas  &quot;aut&oacute;nomo-pactistas&quot; que los federales defend&iacute;an distaban mucho de  ser aceptadas o consentidas por los gobiernos de entonces.</p>
<p>Ricardo, en su lucha por la vida, trabaja desde muy pronto. Lo hace, como  tantos j&oacute;venes de la &eacute;poca, donde hab&iacute;a mucho trabajo: en una Agencia Mar&iacute;tima:  la emigraci&oacute;n, el &eacute;xodo de las gentes de su pueblo gallego sobre todo (tema de  su primer ensayo) no s&oacute;lo estaba en el am&shy;biente, pertenec&iacute;a como carne de su  carne a la propia biograf&iacute;a. En 1881, cuando tiene 20 a&ntilde;os, salta al pro&shy;tagonismo  p&uacute;blico. He aqu&iacute; un a&ntilde;o tan b&aacute;sico para su trayectoria como para la evoluci&oacute;n  pol&iacute;tica posterior de las tierras pontevedresas.</p>
<p>Sagasta &ndash;un <em>progresista</em> partidario hist&oacute;rico- llega al Poder, llamado por el rey, por primera vez. Sin  necesidad de pronunciamiento militar. Los n&uacute;cleos republicanos, siempre  desunidos, tratan de reagruparse ante tan inesperado acontecimiento. En Vigo  intentan la lucha contra el largo dominio conservador, representado por <strong>Jos&eacute; Elduayen</strong>, marqu&eacute;s flamante del  Pazo de la Merced, ex ministro de Ultra&shy;mar, hombre fuerte en la pol&iacute;tica <em>canovista. </em>Entre profusi&oacute;n de cenas y banquetes parece, al fin, que la cosa toma  cuerpo. Desde abril este foco &quot;dem&oacute;crata&quot; cuenta con un portavoz  bisemanal: <em>La Verdad. </em>Ricardo Mella aparece, desde muy pronto, entre sus  colaboradores. El tono pol&eacute;mico, habitual en v&iacute;speras electorales, elev&oacute; la  excitaci&oacute;n pol&iacute;tica a niveles sorprendentes: <em>Faro de Vigo, </em>que defend&iacute;a  los intereses de Elduayen, se enzarza, n&uacute;mero a n&uacute;mero, con <em>La Verdad </em>por  el m&aacute;s variado de los motivos: las aguas de Mondariz, el proteccionismo del  puerto&#8230; Se inician procesos por injurias, se organizan tribunales de honor.  El estallido ruidoso se produce, sin embargo, en junio. Ricardo lo protagoniza:  recoge un rumor madrile&ntilde;o asegurando que el motivo del viaje de Elduayen a la  Corte es &quot;para responder a ciertos cargos que sobre &eacute;l recaen por un  desfalco importante descubierto en el Banco Nacional&quot;, desfalco cuyo  origen est&aacute; en el per&iacute;odo de su mandato como director. Otros peri&oacute;dicos republi&shy;canos  o dem&oacute;cratas, de tradici&oacute;n progresista (<em>El Anunciador </em>de Pontevedra, <em>La Concordia </em>de Vigo) ampl&iacute;an la noticia, al  recortarla y difundirla por su cuenta. La trascendencia del asunto se palp&oacute; de  inmediato. <em>La Verdad </em>trata entonces de recomponer la informaci&oacute;n,  precis&aacute;ndola en este sentido:</p>
<blockquote class="cita">
<p class="cita"><img src="images/comillas.gif" align="left" width="50">Uno de los sueltos, inserto en el n&uacute;mero del lunes de  este peri&oacute;dico, ha dado p&aacute;vulo, seg&uacute;n tenemos entendido, a cier&shy;tas versiones  que en nada favorecen a nuestra humilde pu&shy;blicaci&oacute;n.</p>
<p class="cita">Al decir que en el Banco Nacional se hab&iacute;a descubierto  un desfalco considerable, no hemos querido hacer responsa&shy;ble de &eacute;l al Excmo.  Sr. Don Jos&eacute; Elduayen. S&oacute;lo s&iacute;, dec&iacute;amos, que hab&iacute;a sido llamado a Madrid,  debido a que el desfalco en cuesti&oacute;n data de la fecha en que dicho se&ntilde;or era su  director, sin que esto implique complicidad ninguna en el asunto por parte de  tan respetable personaje.</p>
</blockquote>
<p>Era tarde, sin embargo. Ricardo Mella, por incluirlo; el pontevedr&eacute;s Indalecio  Armesto y Eudoro Fern&aacute;ndez, directores de las publicaciones antes citadas, por  repro&shy;ducirlo, se ven incursos en <em>querella de injurias graves </em>que desencadena  el poderoso marqu&eacute;s. Sin avenencia en un principio, sin aceptar las sentencias  despu&eacute;s, la cadena judicial se pone en marcha. . .</p>
<p><br/></p>
<h1>&ldquo;Pol&iacute;tica  menuda&rdquo;<br/><br />(Los  federales de &ldquo;La Propaganda&rdquo;)</h1>
<table border="0" width="250" align="right" hspace="10">
<tr>
<td class="pie"><img style="border: 1px solid #000000" src="http://www.tallerediciones.com/cuza_new/images/ricardomella.jpg" alt="" width="230" align="RIGHT"/></td>
</tr>
<tr>
<td class="pie"></td>
</tr>
</table>
<p>El rumbo de <em>La Verdad </em>no debi&oacute; ser muy del gusto del joven  Mella. La campa&ntilde;a inicial, destinada a sacar diputado en Cortes por el distrito  a un dem&oacute;crata (tambi&eacute;n desconocido) de enorme envergadura hist&oacute;rica y galleguista, <strong>Eduardo Chao</strong>, se desbarata por  conveniencias de facci&oacute;n. El peri&oacute;dico apoya entonces la coalici&oacute;n republicano-liberal  que defiende la candidatura de &Aacute;ngel Urz&aacute;iz y <strong>Eduardo Iglesias A&ntilde;ino</strong>. El primero ir&iacute;a a las Cortes, el segundo,  su hombre de confianza, a la Diputaci&oacute;n Provincial. Quien conozca algo de la historia  pontevedresa caer&aacute; en cuenta de lo trascendente de una operaci&oacute;n que dar&aacute; al  distrito vigu&eacute;s su diputado casi vitalicio y su <em>gran cacique</em>, superinfluyente, desde aqu&iacute; hasta su muerte: Urz&aacute;iz e  Iglesias A&ntilde;ino, respectivamente. Aquel a&ntilde;o de 1881, de hecho, comienza el <em>turno  formal </em>a nivel de la gran pol&iacute;tica, pero se inaugura tambi&eacute;n la <em>permanencia  caciquista &nbsp;</em>al otro nivel de la  pol&iacute;tica &quot;menuda&quot;, tan inexplorada, com&uacute;nmente, por los historiadores.  Tan reveladora.</p>
<p>Mella, sin duda, percibi&oacute; todo esto -que era tan claro como p&uacute;blico-  con nitidez, por ello inici&oacute; el repliegue y la radicalizaci&oacute;n, r&aacute;pida,  sorprendente en cierto modo. Su partido, hecho a un lado tambi&eacute;n, le ayudar&aacute; no  poco en los primeros momentos.</p>
<p>El 31 de julio de 1881, nacido en el ambiente de las nuevas libertades  del progresismo gubernamental, aparece en Vigo <em>La Propaganda, </em>un peri&oacute;dico  ins&oacute;lito en los anales de la ciudad como de la provincia. Su peculiaridad no  nace de ejercer en defensa abierta de los ideales federalistas. En esta  instalaci&oacute;n, la capital provincial ya cuenta con <em>El Independiente, </em>animado  por la cultura y la causticidad de los hermanos <strong>Muruais</strong>. Es su car&aacute;cter <em>obrerista</em>,  aunque envuelto en terminolog&iacute;a federal, lo que lo convert&iacute;a en ins&oacute;lito.  Ricardo Mella, ex alumno de <strong>Jes&uacute;s  Muruais</strong> en el Instituto Provincial de Pontevedra, compa&ntilde;ero all&iacute; de los <strong>Valle y Pe&ntilde;a</strong>, de sus parientes, los interesant&iacute;simos <strong>Rodr&iacute;guez de Cea</strong> y tantos tipos  excepcionales m&aacute;s, volv&iacute;a a ser su director, pero toda la familia Mella parece  alentadora de una experiencia que tiene en la propia sombrerer&iacute;a el lugar de  redacci&oacute;n y el domicilio social. Los redactores, sin embargo, eran mozos de la  edad de Ricardo, amigos suyos por toda una vida: Angel Bern&aacute;rdez, Federico  Rodr&iacute;guez y <strong>Joaqu&iacute;n Nogueira</strong>,  estudiantes los tres, extra&iacute;dos de la peque&ntilde;a-burgues&iacute;a local. Metidos en edad  militar (Mella y Nogueira son &quot;quintos&quot; ese a&ntilde;o), la cr&iacute;tica del <em>servicio, </em>con el esc&aacute;ndalo de los <em>cupos </em>y las <em>redenciones en met&aacute;lico, </em>fue  uno de los blancos que hicieron m&aacute;s popular a <em>La Propaganda </em>en medios  obreros. Atenta la publicaci&oacute;n a este tipo de planteamientos, muy concretos,  tampoco descuidaron las cuestiones generales de m&aacute;s fuste. Por ejemplo aquella  que primaba sobre las dem&aacute;s: si deb&iacute;a ser el obrero <em>pol&iacute;tico, </em>cuesti&oacute;n  l&iacute;mite en el progresismo democr&aacute;tico de la &eacute;poca. En el tratamiento de este  asunto, vertebral, destaca el joven Mella sobre los dem&aacute;s; pero mantiene  opiniones diametralmente opuestas a las que a&ntilde;os m&aacute;s tarde, con reiteraci&oacute;n,  defender&iacute;a:</p>
<blockquote class="cita">
<p class="cita"><img src="images/comillas.gif" align="left" width="50">No le queda al obrero m&aacute;s que un camino: el de la  pol&iacute;tica digna y honrada, el de la pol&iacute;tica, en fin, del porve&shy;nir, que se  inspira en los modernos y sacrosantos ideales de libertad y trabajo, democracia  y justicia.</p>
<p class="cita">Tenga siempre en cuenta el obrero que todo lo que sea  separarse de este camino, es buscar su propia muerte, es correr con insensatez  y precipitaci&oacute;n incomprensible hacia el suicidio.</p>
</blockquote>
<p>Y este fue el punto de vista que <em>La Propaganda </em>defendi&oacute; al hacerse representar en el  Congreso Obrero de Barcelona de 1881, quedando alineada junto a la minor&iacute;a. Las  tales ideas navegaron all&iacute; contra corriente en una reuni&oacute;n que empez&oacute; federal  para terminar en epifan&iacute;a anarquista. All&iacute; naci&oacute; la Federaci&oacute;n de Traba&shy;jadores  de la Regi&oacute;n Espa&ntilde;ola (la FTRE).</p>
<p><br/></p>
<h1>El hast&iacute;o de  la pol&iacute;tica partidaria<br/><br />(Del federalismo al anarquismo)) </h1>
<p>Varias circunstancias precipitan el viraje, dr&aacute;stico, del joven Mella,  afiniz&aacute;ndolo, por una vez, con la corriente dominante en el obrerismo espa&ntilde;ol:  la lectura de la <em>Revista Social </em>fue, seg&uacute;n sus particulares opiniones, fundamental.  Y, en efecto, la admiraci&oacute;n que sienten los redactores de <em>La Propaganda </em>por  aquella publica&shy;ci&oacute;n de <strong>Juan Serrano  Oteiza</strong>, nacida casi al mismo tiempo, se advierte en el hecho de que apenas  pase n&uacute;mero sin que recorten de ella abundante material&#8230; Pero, aun  contradiciendo al propio Mella, habremos de decir que su declaraci&oacute;n apenas nos  explica esta circunstancia, b&aacute;sica para nosotros: &iquest;Por qu&eacute; &eacute;l, precisamente, y  ninguno m&aacute;s de sus amigos -federales de por vida- va a pegar viraje tan  considerable, en pocos d&iacute;as? Quiz&aacute; debamos aven&shy;turarnos con cuidado en el  an&aacute;lisis de otros aconteci&shy;mientos biogr&aacute;ficos que el personaje apenas menta en  su obra, escondi&eacute;ndolos para siempre, sospechosamente.</p>
<p>El primero tiene tambi&eacute;n que ver con la <em>Revista Social</em>. <strong>Un Obrero Consciente</strong>replica, con no peque&ntilde;a intenci&oacute;n, en las mismas p&aacute;ginas de la admirada  publicaci&oacute;n madrile&shy;&ntilde;a, sus puntos de vista sobre <em>la pol&iacute;tica. </em>Mella  responde, pero lo hace sin verdadera convicci&oacute;n. No deja de reconocer,  honradamente, la dificultad en que le ponen los argumentos contrarios: la pol&iacute;tica,  ciertamente, enloda. Nadie, y menos aun el obrero, puede librarse de su fangal.  Ricardo lo conoc&iacute;a bien, distingui&eacute;ndose en esto de todos y cada uno de sus compa&ntilde;eros.  Pocos mozos radicales, como &eacute;l, hab&iacute;an tenido ocasi&oacute;n de vivir, intensa,  tempranamente, la ex&shy;periencia, sentida como nauseante, de la pol&iacute;tica  partidaria. Para m&aacute;s, pero en la misma l&iacute;nea, su proceso segu&iacute;a curso, y yo veo  en &eacute;l otra de las claves, decisivas, para comprender su r&aacute;pida evoluci&oacute;n. </p>
<p>En abril de 1882 la Audiencia Territorial de La Coru&ntilde;a dict&oacute; sentencia  contra nuestro personaje; pero no es una sentencia cualquiera: es la m&aacute;s dura  dictada contra periodista o escritor alguno de Galicia en los a&ntilde;os que iban de Restauraci&oacute;n.  Es, adem&aacute;s, por lo que sabemos, la primera decididamente pol&iacute;tica:</p>
<blockquote class="cita">
<p class="cita"><img src="images/comillas.gif" align="left" width="50">Acaba de ser revocada en la Audiencia de La Coru&ntilde;a la  sentencia del Juzgado de Primera Instancia de esta ciudad en causa seguida a  petici&oacute;n de Jos&eacute; Elduayen, exdiputado y exministro, y condenado a cuatro a&ntilde;os y  tres meses de des&shy;tierro y multa de 625 pesetas nuestro estimado compa&ntilde;ero en  la prensa, don Ricardo Mella, director de <em>La Propaganda.</em></p>
<p class="cita">S&iacute; tenemos que lamentar, lo hacemos con verdadero  sentimiento, la suerte del Sr. Mella, porque el golpe es rudo, no debe  congratularse sin embargo aquel caballero del &eacute;xito alcanzado, pues a estas  horas se habr&aacute; interpuesto la apela&shy;ci&oacute;n ante el Tribunal Supremo.</p>
</blockquote>
<p>En efecto, apelaci&oacute;n sin esperanzas. Era aqu&iacute;, precisamente, a donde  Elduayen quer&iacute;a llegar: Ricardo Mella, Indalecio Armesto y Eudoro Fern&aacute;ndez  fueron condenados a duros destierros. Nuestro personaje, concretamente, a 3  a&ntilde;os, 7 meses y 200 pesetas de multa. Era noviembre de 1882. Muy poco tiempo  hab&iacute;a pasado, apenas d&iacute;as, que Ricardo Mella, llevando la representaci&oacute;n de la  secci&oacute;n viguesa, hab&iacute;a asistido al II Congreso de la F.T.R.E. Era un  anarquista. </p>
<p>La radicalizaci&oacute;n, siguiendo paso por paso a su proceso, se confirma entre  abril (fecha de su condena en Coru&ntilde;a) y septiembre, cuando se celebra en  Sevilla la famosa reuni&oacute;n. La acci&oacute;n del joven neoanarquista en el obrerismo  pontevedr&eacute;s hab&iacute;a sido tan breve como eficiente: Vigo y Pontevedra cuentan  ahora con peri&oacute;di&shy;cos que defienden, abiertamente, la Federaci&oacute;n, la Anarqu&iacute;a y  el Colectivismo. La ciudad ol&iacute;vica cuenta, adem&aacute;s, con una secci&oacute;n obrera, en  continuo crecimiento, que parec&iacute;a asegurar al movimiento obrero el mejor de los  futuros. Mella, por su parte, aunque Elduayen &ndash;con habilidad de pol&iacute;tico  avezado- le ofrece el perd&oacute;n que niega a Armesto y a Eudoro- lo rechaza. Toma,  como ellos, el camino del destierro en 1883. Madrid ser&aacute; su lugar de asenta&shy;miento,  donde se confirma su evoluci&oacute;n.</p>
<p><br/></p>
<h1>Un destierro,  largo y fecundo<br/><br />(Andaluc&iacute;a,  &ldquo;la tierra de la libertad&rdquo;)</h1>
<table border="0" width="270" align="right" hspace="10">
<tr>
<td class="pie"><img style="border: 1px solid #000000" src="http://www.tallerediciones.com/cuza_new/images/mujermella.jpg" alt="" width="250" align="right"/></td>
</tr>
<tr>
<td class="pie">Esperanza Serrano, su compañera</td>
</tr>
</table>
<p>En realidad, la clave de su f&aacute;cil instalaci&oacute;n en Madrid se encierra en  el citado congreso sevillano. Mella hace de secretario del mismo y, pese a su  juventud, aureolado por la dureza del proceso, destaca en intervenciones y  discursos. All&iacute; nace la amistad con el propio Serrano Oteiza, &ldquo;notario&rdquo; de  Madrid como se le dec&iacute;a, relaci&oacute;n que rematar&aacute; en v&iacute;nculo familiar, al for&shy;malizarse  las relaciones con Esperanza, su compa&ntilde;era de&shy; toda la vida, hija del c&eacute;lebre  director de la <em>Revista Social. </em>Por otra parte, Ricardo, residente acaso  en la morada de los Serrano, estudia Topograf&iacute;a. Una oposici&oacute;n le per&shy;mite  cumplir la ilusi&oacute;n de entonces: vivir en Andaluc&iacute;a, palpar la experiencia del  anarquismo andaluz, que tanto le hab&iacute;a impresionado.</h1>
<p>As&iacute;, quien ha de ser &quot;el escritor anarquista espa&ntilde;ol de m&aacute;s recia  pluma&quot;, seg&uacute;n la bella caracterizaci&oacute;n de <strong>Soledad Gustavo</strong><em>, </em>vivi&oacute; en la Andaluc&iacute;a Atl&aacute;ntica a&ntilde;os decisivos, quiz&aacute; los m&aacute;s decididamente  militantes. Fund&oacute; peri&oacute;dicos, vivi&oacute; de cerca e intervino como propagandista la  experiencia societaria del momento, mereciendo en aquel contexto la admiraci&oacute;n  y el respe&shy;to que se trasluce en las prosas de la &eacute;poca o en el famoso libro de <strong>Juan D&iacute;az del Moral</strong>. Pero tal  admiraci&oacute;n es rec&iacute;proca: abandona &eacute;l, definitivamente, la <em>morri&ntilde;a</em> gallega, que a&uacute;n le asaltaba en Madrid; canta la rebeld&iacute;a  de los andaluces rebeldes:</p>
<blockquote class="cita">
<p class="cita"><img src="images/comillas.gif" align="left" width="50">La tierra andaluza -llegar&aacute; a escribir este atl&aacute;ntico  gallego de la Andaluc&iacute;a atl&aacute;ntica- es la tierra de la libertad. Desde el a&ntilde;o  1812, fecha de la proclamaci&oacute;n en C&aacute;diz de la primera constituci&oacute;n espa&ntilde;ola,  hasta el d&iacute;a, el pueblo andaluz, el pueblo que trabaja y paga, no ha negado ni  &#8216;una sola vez su sangre y su vida a todo movimiento en favor del progreso de  las ideas y de las instituciones. Pero la tierra andaluza es tambi&eacute;n la tierra  del despotismo guberna&shy;mental y capitalista, es la tierra de la mayor riqueza y  de la mayor miseria, y pobres y ricos viven en una tensi&oacute;n nerviosa que los  conduce frecuentemente a la m&aacute;s brutal tiran&iacute;a de un lado y a la sedici&oacute;n  constante del otro </p>
<p class="cita">En Andaluc&iacute;a, por otra parte, comienza a cargarse de hijos su familia:  Esperanza habr&iacute;a de criar una docena en un per&iacute;odo de veinticinco a&ntilde;os. Y. este  culto a la familia, tan caracter&iacute;stico como significativo de su tranquila placidez,  debe llevarse muy de cuenta para comprender sus alternativas pol&iacute;ticas, su  rechazo de la violencia gratuita, por ejemplo. Del terrorismo in&uacute;til,  protagonizado por tantos &ldquo;compa&ntilde;eros de viaje&rdquo;.</p>
</blockquote>
<h1>El retorno<br/><br />(Entre Vigo y Pontevedra)</h1>
<p>Cuando en 1895, en plena madurez, regresa a Vigo, Ricardo es un  propagandista extraordinariamente cono&shy;cido y respetado en el peque&ntilde;o mundo de  los &ldquo;obreros conscientes&rdquo; de la &eacute;poca. En realidad, si bien de manera fugaz,  Mella estuvo en su ciudad natal en 1892. Sus antiguos amigos, los federales, redactores  de <em>La Vanguaria </em>le invitan a conferenciar acerca de una discusi&oacute;n  cl&aacute;sica: <em>Evoluci&oacute;n y Revoluci&oacute;n</em>, el  tema de su charla. Pero si atendemos a la fecha y al a&ntilde;o (abril) no parece  aventurado suponer que sus viejos amigos est&aacute;n, en realidad, arropando a un &quot;escapado&quot;  de los acontecimientos andaluces del 92,&nbsp;  acontecimientos y represi&oacute;n que hab&iacute;a de denunciar en uno de sus  m&uacute;ltiples folletos. El luchador tom&oacute;, sin duda, buena cuenta del estado de  cosas en Galicia, una Galicia tensa, que parec&iacute;a incumplir sus teor&iacute;as: en  plena organizaci&oacute;n obrera, con grav&iacute;simos tumultos campesi&shy;nos &#8211; caso de los  pontevedrenses del verano-, con las primeras huelgas de verdadero alcance&#8230;  Llega, sin embargo, demasiado tarde para variar el signo de ciertas cosas:  Vigo, por ejemplo, contaba en 1895 con un elemento obrero, de marcado car&aacute;cter  socialista partidario, que comienza a manifestar&shy;se activo. Desconectado del  obrerismo m&aacute;s inmedia&shy;to a su persona, mantiene sus colaboraciones  intelectuales, muy demandadas, con las principales publicaciones anarquistas de  la &eacute;poca. Vuelven a ser a&ntilde;os duros para los &aacute;cratas espa&ntilde;oles: los sucesos  barceloneses imponen cautela aun a hombres que, como &eacute;l, siempre estuvieron p&uacute;blicamente  contra toda forma de atrocidad, caso de la llamada <em>propaganda por el hecho</em>: el terror de aquella &eacute;poca. Otro cl&aacute;sico  de la literatura anarquista, tan opuesto como Mella al atentado, <strong>Jos&eacute; Prat</strong>, llega en&shy;tonces a su casa,  escapando de la represi&oacute;n que sigue a la famosa procesi&oacute;n del Corpus. Ricardo  prepara el embarque del amigo y denuncia los acontecimientos en las p&aacute;ginas de <em>El  Corsario</em>, el portavoz del poderoso  anarquismocoru&ntilde;&eacute;s y en un folleto editado m&aacute;s tarde en Brooklyn.</p>
<p>Atado a su profesi&oacute;n de to&shy;p&oacute;grafo, trabaja para &eacute;l ferrocarril en  construcci&oacute;n. Vive en Pontevedra desde 1897. En esta ciudad aparece  estrechamente ligado a los combativos redactores de <em>La Uni&oacute;n Republicana, </em>un  diario que animan mozos que jugar&aacute;n papeles destaca&shy;dos en la pol&iacute;tica  lerrouxista, a&ntilde;os m&aacute;s tarde: <strong>Emiliano  Iglesias</strong>, por ejemplo; Pepe Juncal, hermano pol&iacute;tico del propio <strong>Lerroux</strong>. Tambi&eacute;n Ricardo colabora enton&shy;ces,  abundantemente, en <em>El Progreso, </em>diario madrile&ntilde;o del famoso <strong>emperador del Paralelo</strong>, denunciador  cons&shy;tante de los procesos de Montjuich. Nuestro personaje deja en aquel peri&oacute;dico  pontevedr&eacute;s art&iacute;culos dignos de leer, destacando sobre todo la pol&eacute;mica con el  futuro <strong>Azor&iacute;n</strong>, tan anarquizante como Mella en estos a&ntilde;os&#8230; La  muerte de Elduayen, acontecimiento de 1898, ofrece ocasi&oacute;n de ver c&oacute;mo Ricardo  Mella mante&shy;n&iacute;a en Galicia una aureola, que jam&aacute;s hizo jugar en su beneficio:</p>
<blockquote class="cita">
<p class="cita"><img src="images/comillas.gif" align="left" width="50">No lo sentimos -dec&iacute;a <em>La Uni&oacute;n</em>-, en su  terminante necrol&oacute;gica, porque fue el m&aacute;s encarnizado enemigo de los  republicanos de esta provincia, y no podemos olvidar que por sus persecuciones  sufri&oacute; amargo destierro nuestro inolvi&shy;dable Armesto, lo sufrieron dos  periodistas dem&oacute;cratas de Vigo, uno de los cuales, don Ricardo Mella, se halla  hoy entre nosotros, y por &eacute;l sufri&oacute; injusta prisi&oacute;n en un castillo de La Coru&ntilde;a  nuestro inolvidable correligionario, Emilio Couto.</p>
</blockquote>
<p>Mella vuelve en Pontevedra al activismo. Se le ve junto con la  izquierda obrera, republicana y socialista de la ciudad, en la campa&ntilde;a de  m&iacute;tines de protesta por los procesamientos barceloneses, pero le intere&shy;sa,  sobre todo, la importante lucha en favor de la organizaci&oacute;n campesina, que se  viene librando entonces en las inmediaciones de la <em>boa vila</em>. Por ello incorpora esta experiencia suya, como  propagandista societario en el campo, gallego y andaluz, a un folleto nacido en  aquellas circunstancias, dedicado <em>A los campesinos. </em>Toda esta labor  remata con la publicaci&oacute;n de otro ensayo importante: <em>La Ley del N&uacute;mero, </em>editado  en Vigo. Uno de los escritos cl&aacute;sicos de cr&iacute;tica del formalismo democr&aacute;tico,  basados en las mayor&iacute;as, el n&uacute;mero&#8230; Los anarquistas coru&ntilde;eses, que conoc&iacute;an  tanto su activismo como su formidable modestia, clamaron entonces para que  fuera Mella quien representara al obrerismo espa&ntilde;ol en el frustrado Congreso  Anarquista Internacional.</p>
<p><br/></p>
<h1>La obra de  Ricardo Mella<br/><br />(El retorno  definitivo)</h1>
<p>Con una familia cada vez m&aacute;s poblada, Ricardo vive en Asturias los a&ntilde;os  subiguientes. Como sucediera en Andaluc&iacute;a, deja huella. Su marca queda, para  muchos a&ntilde;os, en la hechura de los m&aacute;s l&uacute;cidos representantes del anarquismo  asturiano: <strong>Pedro Sierra</strong>, su primer  bi&oacute;grafo; <strong>Eleuterio Quintanilla</strong>,  sobre todo. Con ellos anima o dirige varias experiencias period&iacute;sticas que  cuentan entre lo m&aacute;s destacable -al menos desde el punto de vista te&oacute;rico- de  la prensa anarquista. Cr&iacute;tico constante de toda pol&iacute;tica basada en el atentado,  descontento con el rumbo que toma el sindicalismo revolucionario, Mella ensaya  en Asturias su primer periodo de silencio. Los acontecimientos que siguen a la  Semana Tr&aacute;gica (1909) le devuelven a la propagan&shy;da, reiniciando una etapa de  periodismo febril, cr&iacute;tico y elegante; son las prosas period&iacute;sticas de <em>Acci&oacute;n  Literaria </em>y de <em>El Libertario, </em>por ejemplo. Ese mismo a&ntilde;o (1909)<em>, </em>casi cincuent&oacute;n,  regresa a Vigo, ciudad en la que residir&aacute; hasta su muerte. Lo traen a su ciudad  natal personajes muy notables que reconocen en Ricardo a un profesional de rara  competencia: <strong>Ramiro Pascual</strong>,  concretamente, cuenta con su eficiencia para dar fin al plano de la ciudad,  proyecto siempre inacabado. <strong>Mart&iacute;n de  Echegaray</strong> le embarca en una experiencia, muy popular entonces, que ser&aacute; su  vida a partir de aqu&iacute;: la red viaria de los tranv&iacute;as el&eacute;ctricos. Cuando el  proyecto se ultima, Ricardo no pudo esquivar el puesto de Director Gerente de  la importante Compa&ntilde;&iacute;a. Desde entonces hasta una semana escasa antes de su  &oacute;bito vive, con notable intensidad, la vida de la empresa. El antiguo  propagandista societario se ha convertido tambi&eacute;n en un notable local. Su  formidable modestia, ahora como anta&ntilde;o, contribuye a oscurecerle. En el a&ntilde;o 1922,  cuan&shy;do lo visita <strong>Abad de Santill&aacute;n</strong>,  se confiesa acabado para la lucha, distante de la experiencia sindicalista de  un <strong>Segu&iacute; </strong>o de un <strong>Pesta&ntilde;a</strong>. El retrato parece de lo m&aacute;s  ajustado:<strong></strong></p>
<blockquote class="cita">
<p class="cita"><img src="images/comillas.gif" align="left" width="50">Era un hombre de talla m&aacute;s bien baja, delgado, nada  llamativo en su aspecto exterior: de apariencia sencilla, modesta y t&iacute;mida. El  que lo viese recorrer las calles de Vigo desde su oficina en la Compa&ntilde;&iacute;a de  Tranv&iacute;as hasta su casa, no habr&iacute;a sospechado que se trataba de uno de los, sin  disputa, mejores escritores libertarios de Espa&ntilde;a y de los pa&iacute;ses de habla  castellana, de uno de los pensadores m&aacute;s sutiles y prof&eacute;ticos, de un educador y  ensayista de excepci&oacute;n, due&ntilde;o de un estilo literario perfecto, molde de un  pensa&shy;miento muy elaborado y de una sensibilidad muy fina.</p>
</blockquote>
<p>Esto era, ciertamente. En sus escritos se encierra la m&aacute;s brillante  aportaci&oacute;n espa&ntilde;ola a las teor&iacute;as revolucio&shy;narias de su tiempo. Mella  escribi&oacute;, aparte de un n&uacute;mero indeterminado de art&iacute;culos, m&aacute;s de treinta  ensayos de muy variable inter&eacute;s y extensi&oacute;n. La mayor&iacute;a alcanzaron varias  ediciones sucesivas, siendo con anterioridad premiados en los m&aacute;s famosos cert&aacute;&shy;menes  anarquistas, celebrados no s&oacute;lo en los pa&iacute;ses de habla castellana. Se le pudo  leer en italiano, en holand&eacute;s, en portugu&eacute;s, en franc&eacute;s, adem&aacute;s de en  castellano. Hay ediciones de sus escritos fechadas en Brooklyn, en Amsterdam,  en Orleans, en Prato, en Oporto, en Buenos Aires, en Montevideo, as&iacute; como en  los m&aacute;s variados puntos de la geograf&iacute;a espa&ntilde;ola. Alguna de sus pol&eacute;micas -caso  de la sostenida con <strong>Lombroso</strong>- dio la  vuelta al mundo. Porotra  parte, su curiosidad intelectual no conoce fronteras: escribi&oacute; acerca del amor  y de las pasiones, son audaces sus opiniones acerca de la cuesti&oacute;n de la  ense&ntilde;anza, contribuy&oacute; a la difusi&oacute;n y clarificaci&oacute;n de la teor&iacute;a, la pr&aacute;ctica y  la utop&iacute;a anarquista (a esta regal&oacute;, incluso, una &quot;novela imagina&shy;ria&quot;),  tradujo a <strong>Bakunin</strong>, a Kropotkin, a <strong>Malatesta</strong>&#8230; criticando sus puntos de  vista. La cr&iacute;tica de la democracia formal debe llevarse muy de cuenta, por todo  lo que hab&iacute;a de venir, con el comunismo y el fascismo, por los sistemas  trucados de obtener las mayor&iacute;as, por los cheques en blanco que presuponen, sin  otro control social. Su actualidad contin&uacute;a siendo rigurosa en ese aspecto. Fue,  en suma, <em>rara avis </em>en el horizonte del pa&iacute;s y en el contexto de las  teor&iacute;as y del an&aacute;lisis sociol&oacute;gico de su tiempo.</p>
<p>Pero su esfuerzo intelectual, que lo convirti&oacute; en cl&aacute;sico, vivo, actual  en gran medida, se concentra en el vigor que puso en no someterse a ninguna  imposici&oacute;n, en luchar contra todas las corrientes y coyunturalismos que hac&iacute;an  -seg&uacute;n su concepto- naufragar de Idea, la Libertad, donde se concentraban todas  sus ilusiones y afanes de una vida de lucha. Se advierte, por otra parte, en la  disciplina intelectual que lo llev&oacute; a disciplinar el lenguaje. Poresto  mismo sus escritos son, la mayor&iacute;a de las veces, literariamente correctos, brillantes  bien de veces, resbalando el tiempo sobre ellos casi siempre. Esta discreta  elegancia le vali&oacute; el r&oacute;tulo de <em>elitista, </em>siendo as&iacute; que su lucha por  ennoble&shy;cer el lenguaje y la cultura de la clase trabajadora cuen&shy;ta, en  nuestro concepto, entre lo m&aacute;s revulsivo de su aportaci&oacute;n: revela la creencia  en que la gente, por llana que sea, aparece siempre dispuesta a saborear la  realidad en toda su complejidad, que nada hay menos revolucio&shy;nario que la  simplificaci&oacute;n, el argumentario y la consigna&#8230;</p>
<p>Fue el &uacute;ltimo gran nombre del anarquismo cl&aacute;sico espa&ntilde;ol. En los  momentos de mayor confusionismo ideol&oacute;gico, cuando vociferan los cl&eacute;rigos y los  frailones encapuchados, &eacute;l prefiri&oacute; siempre el silencio a la palabra. Pero  fueron silencios sonoros, dignos de ser escuchados tambi&eacute;n. Por ello los m&aacute;s  grandes anarquistas de su tiempo le ten&iacute;an hondo respeto. Y no s&oacute;lo ellos, aun  para sus adversarios ideol&oacute;gicos Mella es una figura intachable. <strong>Juan Jos&eacute; Morato</strong>, socialista, dedic&oacute; al  personaje una c&aacute;lida rese&ntilde;a biogr&aacute;fica:</p>
<blockquote class="cita">
<p class="cita"><img src="images/comillas.gif" align="left" width="50">Tuve el alt&iacute;simo honor de estrechar la mano del  insigne pensador, limpio totalmente de todo prejuicio; charl&eacute; con &eacute;l tres  tardes en aquel caf&eacute; de Vigo al que &#8211; solitario casi siempre- concurr&iacute;a un rato  antes de volver al trabajo de la tarde, y fui amigo suyo y &eacute;l lo fue m&iacute;o y  cordial&iacute;simo.</p>
<p class="cita">En Espa&ntilde;a, el anarquismo supera al socialismo en haber  tenido pensadores, so&ntilde;adores, hombres de cultura excepcio&shy;nal y artistas llenos  de emoci&oacute;n (&#8230;).</p>
<p class="cita">&nbsp; De estos  elementos nobil&iacute;simos del pensamiento, del arte, del ideal casi en abstracto,  Ricardo Mella es, en nuestro sentir, la encarnaci&oacute;n suprema.</p>
</blockquote>
<p>La placidez intelectual de Mella va paralela de su ejemplaridad p&uacute;blica.  Hemos visto co&shy;mo rend&iacute;a culto a la vida de familia, c&oacute;mo fue de laborio&shy;so,  bondadoso y competente. Todas las virtudes de la sociedad que buscaba demoler  las atesoraba en s&iacute; mismo (Se ha se&ntilde;alado, como cosa parad&oacute;gica en cierto modo,  que los dos hombres p&uacute;blicamente ejemplares del Vigo del primer tercio del  siglo, tuvieran ideas enfrentadas entre s&iacute;, pero participaran de un  izquierdismo radical: Mella, anarquista, con toda una vida de militancia, y Enrique  Heraclio Botana, hermano por parte de padre de <strong>Manuel Portela Valladares</strong>, mas&oacute;n como &eacute;l, y la m&aacute;xima figura del  socialismo ga&shy;llego durante d&eacute;cadas). Por esto, quiz&aacute;, la noticia de su muerte  hizo m&aacute;s ruido, caus&oacute; m&aacute;s revuelo, que su caminar diario, la soledad de su  instante en el caf&eacute;. Incluso que su labor de tantos a&ntilde;os. Y todo, t&eacute;ngase muy  en cuenta, en 1925. Cuando a&uacute;n parec&iacute;a s&oacute;lida la Dictadura de Primo de Rivera.</p>
<p><br/></p>
<h1>La muerte y  el poeta</h1>
<table border="0" width="220" align="right" hspace="10">
<tr>
<td class="pie"><img style="border: 1px solid #000000" src="http://www.tallerediciones.com/cuza_new/images/estatuamella.jpg" alt="" width="200" align="center"/></td>
</tr>
<tr>
<td class="pie"></td>
</tr>
</table>
<p>El 7 de agosto de 1925, hace 86 a&ntilde;os, muri&oacute; Ricardo Mella. La noticia  lleg&oacute; tarde a los peri&oacute;dicos del d&iacute;a; pero su pueblo entero, aquella ciudad de  cincuenta mil almas, se moviliz&oacute; de manera que parec&iacute;a a un tiempo espont&aacute;nea y  emotiva. Las gentes se arremolinaron en su portal para dejar constancia, con la  firma a ser posible, de la admiraci&oacute;n y el respeto que por el personaje  profesaban. Los obreros de la Compa&ntilde;&iacute;a de Tranv&iacute;as hubieron de ser contenidos  por la familia para no inmovilizar en las cocheras los tranv&iacute;as. Aun as&iacute;, la  circulaci&oacute;n ces&oacute; una tarde entera. Hay que leer la prensa del 8 para caer en la  cuenta de la grandeza, nunca vista, de aquellos acontecimientos: la conducci&oacute;n  del cuerpo de un hombre &quot;descre&iacute;do&quot;, llevado de imponente  acompa&ntilde;amiento; las amplias y sentidas biograf&iacute;as necrol&oacute;gicas que jam&aacute;s  ocultaron su significaci&oacute;n; la emoci&oacute;n, anecd&oacute;tica, que parece melodram&aacute;tica,  de ciertas situaciones:</p>
<blockquote class="cita">
<p class="cita"><img src="images/comillas.gif" align="left" width="50">Todo un pueblo, el pueblo vario y polijer&aacute;rquico,  segu&iacute;a el f&eacute;retro -esquife del t&eacute;trico barquero &#8211; que llevaba a los mudos  playales del <em>m&aacute;s all&aacute; </em>del cuerpo, lo que hab&iacute;a de arcilla en aquel  hombre admirable, amasado en la rebeld&iacute;a y en la probidad, que se llam&oacute; Ricardo  Mella y del que conservamos a&uacute;n, en los dedos que atenazan esta pluma, el calor  de la mano leal.</p>
<p class="cita">Eso era Mella: La Lealtad. Lealtad para sus ideas,  jam&aacute;s traicionadas ni encubiertas, ideas que muchas veces le ofre&shy;cieron  cicutas de persecuci&oacute;n y sacrificio y a las que nunca puso precio, ni en oro ni  en gloria; lealtad para los humildes, para los trabajadores, para sus  subordinados, a los que sirvi&oacute; siempre la fuerte vianda del ejemplo y para  quienes tuvo en las hora de la exaltaci&oacute;n irreflexiva, sueros de sere&shy;nidad, y  en las de la justicia o de la reivindicaci&oacute;n, abierta y abnegada ayuda; lealtad  para su pueblo al que Ricardo Mella, que no cre&iacute;a en el artificio de las  fronteras, entreg&oacute; el ancho talento y profundo civismo; lealtad para los  amigos, que escoltaban, en denso haz, su cad&aacute;ver con la crispada tristeza de  los que s&uacute;bitamente se quedan abandonados o ciegos; lealtad en la vida  din&aacute;mica, afanosa y pura, y en la muerte estoica.</p>
<p class="cita">&iexcl;As&iacute; era Mella!</p>
</blockquote>
<p>Lo escrib&iacute;a <strong>Ram&oacute;n Fern&aacute;ndez Mato</strong>,  director de <em>El Pueblo Gallego, </em>en el diario de <strong>Manuel Portela Valladares</strong>, el mejor y el m&aacute;s difundido de Galicia. Pronto  har&aacute; cuarenta a&ntilde;os que, emotivamente, me confesaba el propio Mato, recordando  el acontecimiento, todo el simbolismo que tuvo en Vigo el entierro de Mella.  Fue como un canto a la libertad entre las cadenas de las circunstancias. Algo  que recuerda, sin duda, la movilizaci&oacute;n espont&aacute;nea y la tristeza cierta del  pueblo de Madrid al despedir a otro gran personaje, paisano y contradictor de  Mella, de significaci&oacute;n inequ&iacute;voca: <strong>Pablo  Iglesias</strong>. En ambos casos, aquel echarse de la gente a la calle, haciendo a  uno y al otro profetas en tierra, no s&oacute;lo tiene belleza. Para nosotros tiene un  sentido m&aacute;s hondo.</p>
<p>Aquella movilizaci&oacute;n viguesa en favor de Mella dur&oacute; d&iacute;as. No hubo disidencias:  los tres diarios burgueses, el semanario socialista, animaban a participar en  las cuestaciones p&uacute;blicas. La cosa rema&shy;t&oacute; en cuatro actos, a cada cual m&aacute;s  significativo: En plena dictadura, el Ayuntamiento llam&oacute; &quot;Avenida Ricardo  Mella&quot; a la actual de &quot;La Florida&quot; (&iexcl;!). Sus amigos, con  estrellas invitadas y papeles enviados de diversos puntos, orga&shy;nizaron una  velada en su honor, muy variada, en el Teatro Tamberlick. Asorey, el m&aacute;s  importante y cotizado imaginero gallego de entonces, labr&oacute; el austero mausoleo  que guarda sus restos en el rinc&oacute;n civil del bello cementerio de Pereir&oacute;. Como  en el caso de los Muruais o de Indalecio Armesto en Pontevedra, ni el  franquismo ni nadie se atrevi&oacute; a tocar ese monumento. Como debe ser&#8230; Pero  quiz&aacute; lo m&aacute;s emoti&shy;vo, aquello que propuso y quiso sobre todo <strong>Jos&eacute; Villaverde</strong>, tom&oacute; cuerpo: editar,  una a una, sus <em>obras completas, </em>difundir sus ideas en las tierras  peninsula&shy;res como ya estaban haciendo los libertarios argenti&shy;nos.  Ciertamente, la publicaci&oacute;n de <em>Ideario </em>(1926), con el c&aacute;lido pr&oacute;logo de  Prat, como la tard&iacute;a salida de sus <em>Ensayos y Conferencias </em>(1934),  precedido por el estudio de Quintanilla, qued&oacute; muy lejos del proyec&shy;to inicial,  mas en nada invalida su sentido, la actitud de su propia gente que desconcert&oacute;  en la &eacute;poca a los propios amigos y compa&ntilde;eros ideol&oacute;gicos de Ricardo Mella.  Leamos la cosa en el texto de <strong>Soledad Gusta&shy;vo</strong>:</p>
<blockquote class="cita">
<p class="cita"><img src="images/comillas.gif" align="left" width="50">Al morir Ricardo Mella era Director-Gerente de los  Tranv&iacute;as de Vigo, y la prensa local ha hecho debida justicia a la inteligencia  del que fue nuestro compa&ntilde;ero, dedicando a su entierro y a su muerte largas  columnas, trat&aacute;ndole como una celebridad de Galicia, a pesar de las ideas del  muerto, que no ocult&oacute; la prensa.</p>
<p class="cita">Para asistir al entierro se cerraron las f&aacute;bricas, los  talle&shy;res y los comercios, lo cual honra mucho a aquella pobla&shy;ci&oacute;n, porque  Mella sostuvo sus ideas anarquistas y ateas has&shy;ta el &uacute;ltimo momento.</p>
</blockquote>
<p>Invalidada la profec&iacute;a del romance, hechos a la idea de aquel p&oacute;stumo  homenaje, tan calido que parece cuen&shy;to, todav&iacute;a encontramos un vac&iacute;o en su  tumba cuan&shy;do la visitamos en el cementerio vigu&eacute;s. Faltan los versos, tan  bellos, del poeta (hoy radicado en Vigo) <strong>Carlos  Oroza</strong>, que a &eacute;l, como a pocos, servir&iacute;an de epitafio:</p>
<p class="enlaces"><br/>&quot;Libertad&quot;,<br />
  el  nombre que tanto am&oacute;<br />
  y  que nunca pudo acariciar sus alas.</p>
<p>(Conservamos como oro  en pa&ntilde;o &ndash;amiga Luz, para que lo sepas all&aacute; donde est&eacute;s y est&eacute;n los tuyos- tu  regalo. Las obras &ndash;todas- de tu padre. Las que fuiste coleccionando en  silencio, a&ntilde;o tras a&ntilde;o, d&iacute;a a d&iacute;a)</p>
<table border="0" width="450" align="center" hspace="10">
<tr>
<td class="pie"><img style="border: 1px solid #000000" src="http://www.tallerediciones.com/cuza_new/images/entierromella.jpg" alt="" width="450" align="center"/></td>
</tr>
<tr>
<td class="pie">Entierro de Ricardo Mella</td>
</tr>
</table>
</div>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://tallerediciones.com/cuza_new/?feed=rss2&#038;p=1293</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

