Cuando los periódicos eran las únicas escuelas profesionales de periodistas, Alfredo Vicenti (Santiago, 1850 / Madrid, 1916) convirtió los suyos en auténticas universidades de la profesión. Médico y poeta, republicano y federal, hombre de acción gallega y española, anglófilo y lusitanista, autonomista e iberoamericanista, el suyo es un caso único en la historia del periodismo español. La influencia en la brillantez de la alta cultura humanística gallega, española, portuguesa y latinoamericana de su tiempo es inconmensurable. Con todo, para sus contemporáneos, era -más que nada- un tipo irrepetible y novelable. De los pocos que supieron practicar el difícil arte de vivir.
Cerramos con estos fotogramas el ciclo dedicado a Alfredo Vicenti en La Cueva de Zaratustra. Si no lo han hecho ya, recomendamos la lectura de:
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